Durante años, la narrativa es clara: la violencia doméstica tiene rostro de víctima femenina. Sin embargo, una realidad menos visible, pero cada vez más presente, empieza a emerger en los registros judiciales de Honduras: las mujeres también agreden.

De julio a diciembre de 2024, en los Juzgados Especiales Contra la Violencia Doméstica del departamento de Francisco Morazán, se registraron 1,431 procesos judiciales por este delito.

Y en 217 de ellos, las personas denunciadas fueron mujeres. Es decir, al menos el 15% de los casos que se presentaron en los tribunales señalan a mujeres como responsables de ejercer violencia contra sus parejas o familiares.

Agresiones que rompen el silencio

Las estadísticas muestran que la violencia no tiene género exclusivo. En casi 500 procesos se declaró con lugar la denuncia, siendo la violencia psicológica, acompañada muchas veces de agresiones patrimoniales, económicas o físicas la más común.

Los jueces determinaron que, en la mayoría de estos casos, las personas responsables debían cumplir sanciones como trabajo comunitario, una medida que busca la reinserción social más que el castigo.

Pero no todo llega a juicio con consecuencias claras: 48 procesos se declararon sin lugar, lo que refleja lo complejo que puede ser probar una agresión en el entorno íntimo del hogar.

¿Qué lleva a una mujer a convertirse en agresora?

Las razones detrás de estos casos son tan diversas como dolorosas, señalan los jueces que conocen los casos.

Hay dinámicas familiares desgastadas, disputas por el poder económico, dependencia emocional o incluso ciclos de violencia donde la víctima de ayer se convierte en la agresora de hoy.

Expertos en psicología coinciden en que la violencia, en cualquiera de sus formas, se aprende, se replica y perpetúa si no se interviene a tiempo.

Lea también: Mueren 98, callan miles: la furia contra las mujeres no cede en Honduras

Un desafío para la justicia y la sociedad

El fenómeno obliga a repensar los abordajes y las políticas públicas. “Se debe comprender que la violencia no es patrimonio de un solo género y que debe erradicarse desde todos los frentes”, comenta una fuente del sistema judicial.

En un país donde cada año miles de mujeres son víctimas, este otro ángulo también necesita atención.

La violencia doméstica no solo daña cuando se sufre, también cuando se ejerce.