Dos años después, la aldea Brisas de Jaguaca, en Olanchito, Yoro, todavía recuerda a Sandra Hernández y a sus dos hijas como si el tiempo no hubiera terminado de cerrar aquella herida.
El crimen ocurrió en una comunidad escondida entre montañas, donde la vida suele moverse entre la confianza de los vecinos, el trabajo humilde y las actividades comunitarias.
Sandra Hernández, de 43 años, y sus hijas Angie Yoseli Barrera Hernández, de 8 años, y Milcy Yomeyli Barrera Hernández, de 12, las asesinaron dentro de su vivienda, una casa sencilla donde también funcionaba una pulpería.
El hallazgo estremeció a los pobladores, que no daban crédito a la violencia con la que las atacaron.
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Olanchito y el caso de una madre activa en su comunidad
Sandra era originaria de Copán, pero se instaló en Olanchito después de casarse con el padre de sus hijas.
En Brisas de Jaguaca era conocida por su participación en el patronato de la aldea y por apoyar actividades para el mejoramiento de la comunidad.
Su casa no solo era su hogar, también era un pequeño punto de encuentro para los vecinos que llegaban a comprar a la pulpería.
Por eso, la noticia del crimen golpeó con más fuerza: no se trataba de una familia desconocida, sino de una madre y dos niñas presentes en la vida cotidiana de la comunidad.

El hallazgo que estremeció a Brisas de Jaguaca
Según la información conocida en su momento, un vecino llegó a la pulpería la mañana del martes 21 de mayo de 2024 y encontró la escena.
De inmediato dio aviso a las autoridades, que llegaron al sector para acordonar la vivienda mientras esperaban al personal de Medicina Forense y de investigación.
Las primeras versiones indicaron que el ataque habría ocurrido durante la madrugada.
A las víctimas las encontraron dentro de la vivienda, en un crimen que provocó conmoción no solo en Olanchito, sino también en el resto del país por tratarse de una madre y sus dos hijas menores de edad.
Dos hombres fueron acusados ¿qué dijo la justicia?
Tras las investigaciones iniciales, las autoridades capturaron en mayo de 2024 a Cristian Agustín Chicas Enríquez y José Elvin López Dubón.
Los señalaron como presuntos responsables del delito de femicidio agravado en perjuicio de Sandra Hernández y sus dos hijas.
A ambos los enviaron a prisión luego de la audiencia inicial realizada en los juzgados de Olanchito, Yoro.
Sin embargo, en noviembre de 2025 el Tribunal de Sentencia de Yoro dictó un fallo absolutorio, por lo que el crimen permanece en impunidad.
El caso quedó marcado como uno de los crímenes más dolorosos registrados en esa zona montañosa del departamento.

Una herida que no se apaga
En Brisas de Jaguaca, el recuerdo de Sandra y sus niñas sigue vivo. La comunidad no solo perdió a tres personas, perdió a una madre trabajadora, a dos menores que crecían entre vecinos y a una familia que formó parte de la vida diaria de la aldea.
A dos años del crimen, Olanchito recuerda aquel hecho como una de esas tragedias que rompen el silencio de las montañas.
También dejó una pregunta difícil de borrar: ¿cuánta violencia puede caber dentro de una casa humilde donde antes había una familia, una pulpería y una vida entera por delante?.
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