Honduras enfrenta una preocupante crisis de empleo juvenil, con al menos 750 mil jóvenes sin trabajo, lo que representa aproximadamente un tercio de la población juvenil, según expertos en investigación laboral.
Esta situación ha encendido las alarmas entre economistas y dirigentes sindicales, quienes instan a la implementación de políticas que reactiven la economía y fomenten el empleo en sectores clave como la agricultura.

La urgencia de políticas económicas efectivas
En una entrevista concedida a Diario Matutino de Radio HRN, Juan Umanzor, vicepresidente del Colegio de Economistas de Honduras, enfatizó la necesidad de adoptar medidas estructurales para estimular el crecimiento económico de manera sostenible y con enfoque en el empleo juvenil.
“El desempleo afecta directamente el crecimiento económico del país. Nuestro crecimiento no es suficiente para generar un desarrollo económico que beneficie a la población y reduzca la pobreza. Necesitamos políticas que incentiven el empleo en sectores intensivos en mano de obra, como el agro”, indicó Umanzor.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa de desempleo en Honduras es del 5.2%; sin embargo, cerca del 45% de la población empleada enfrenta problemas de subocupación, es decir, trabaja menos horas de las deseadas o recibe un salario insuficiente para cubrir sus necesidades básicas.
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Empleo parcial: una alternativa en discusión
Una de las propuestas para aliviar la crisis laboral es la aprobación de una ley de empleo parcial, la cual sigue sin avances en el Congreso Nacional.
Umanzor señaló que esta medida podría ofrecer una solución viable para ciertos sectores de la población, como estudiantes y padres solteros, siempre que se garantice una supervisión estricta por parte de la Secretaría de Trabajo para evitar abusos por parte de los empleadores.
“El empleo por hora es una alternativa viable, pero necesita auditoría constante. Debemos garantizar que beneficie a los trabajadores y no se convierta en una herramienta para reducir salarios”, sostuvo el economista.
En sectores como el turismo, la falta de un marco legal para el empleo temporal representa una barrera para la generación de oportunidades laborales.
Durante temporadas altas, empresas hoteleras y turísticas requieren trabajadores adicionales, pero la rigidez de la legislación impide contrataciones flexibles, lo que a su vez frena el crecimiento del sector.
Seguridad jurídica e inversión: factores clave
Por su parte, el dirigente sindical José Luis Baquedano destacó la importancia de mejorar la seguridad jurídica y generar incentivos para atraer inversión extranjera y fomentar el crecimiento del empleo formal.
“Desde 2015, la inversión extranjera ha ido en declive. La inseguridad jurídica, la extorsión y la inestabilidad política alejan a los inversores. Es necesario garantizar condiciones adecuadas para que tanto empresarios nacionales como internacionales apuesten por Honduras”, subrayó Baquedano.
El sindicalista también hizo hincapié en la necesidad de modernizar el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), con el fin de adaptar la capacitación laboral a las demandas actuales del mercado.
"No podemos seguir formando carpinteros y mecánicos en un mundo donde la tecnología y la digitalización son fundamentales", afirmó.
Consecuencias de la falta de oportunidades
El panorama para la juventud hondureña es crítico. Cada año, entre 80,000 y 100,000 jóvenes ingresan al mercado laboral sin posibilidades de encontrar empleo.
La falta de oportunidades ha llevado a muchos a optar por la migración o, en el peor de los casos, a ser captados por grupos delictivos.
Baquedano alertó sobre las consecuencias a largo plazo: “Si no se toman medidas urgentes, enfrentaremos una crisis social más profunda, con un aumento en la pobreza y la delincuencia. Los políticos deben asumir su responsabilidad y trabajar en estrategias efectivas para fomentar el empleo juvenil”.
Desafíos y soluciones para el desempleo juvenil
Expertos coinciden en que la solución pasa por una combinación de medidas que incluyan:
- La implementación de políticas de desarrollo económico enfocadas en sectores con alta demanda de mano de obra.
- La aprobación de leyes que permitan modalidades laborales más flexibles, sin afectar los derechos de los trabajadores.
- La garantía de seguridad jurídica e incentivos para atraer inversión extranjera y fomentar la creación de empleos formales.
- La modernización de la educación técnica y profesional para responder a las necesidades del mercado laboral.
