El sistema sanitario nacional confirmó la aparición de 13 casos importados de sarampión. La enfermedad, erradicada de Honduras desde 1997 gracias a altas coberturas de inmunización, volvió a ingresar al territorio a través de viajeros procedentes de países vecinos.
El virus destaca por su extrema contagiosidad, siendo capaz de transmitir la infección a cerca de 18 personas por cada paciente confirmado.
La propagación acelerada genera profunda preocupación en las autoridades ante la caída sistemática en los niveles de vacunación infantil registrada desde 2017.
Las autoridades médicas advierten que la desinformación ha provocado temor en la población, debilitando la barrera inmunológica colectiva.
Frente a este panorama, los especialistas reiteran que la vacuna contra el sarampión es la única herramienta efectiva para contener un posible brote masivo.
Complicaciones neurológicas y riesgos para la salud
Los cuadros clínicos de la enfermedad inician con fiebre, manchas en la piel, tos, conjuntivitis y congestión nasal severa.
El virus posee un comportamiento centrífugo que comienza en el rostro y se extiende rápidamente hacia el resto del cuerpo, afectando con mayor dureza a menores de cinco años.
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La peligrosidad del padecimiento radica en secuelas graves como encefalitis aguda, ceguera, pérdida del habla y parálisis.
En los escenarios más severos, la infección causa discapacidad intelectual permanente, parálisis cerebral o desenlaces fatales en niños, adultos mayores y mujeres embarazadas.
Transmisión acelerada y grupos de alto riesgo
El periodo de incubación oscila entre 7 y 14 días, existiendo un alto riesgo de contagio previo a las manifestaciones cutáneas. Las personas contagiadas pueden excretar el virus hasta cuatro días antes de presentar brotes visibles, dificultando el control epidemiológico oportuno.
El personal de salud, empleados aeroportuarios y trabajadores del sector turístico representan los segmentos de mayor vulnerabilidad por su constante contacto con viajeros.
Aquellos adultos que planeen viajar a países con brotes activos deben verificar y completar su esquema de inmunización.

Estrategias sanitarias y llamado a la vacunación
Ante el riesgo epidemiológico, las autoridades ajustaron la estrategia reduciendo la edad de vacunación a los seis meses.
La medida busca proteger de forma anticipada a los lactantes mientras alcanzan la edad reglamentaria para el esquema nacional de vacunación.
Los médicos instan a los padres de familia a acudir a los centros de salud para iniciar o completar las dosis correspondientes.
Garantizar la inmunización masiva resulta crucial para proteger a la niñez y evitar el retorno definitivo de esta peligrosa enfermedad.
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