La palabra inundaciones se volvió sinónimo de miedo en El Cubulero, una comunidad del municipio de Alianza, departamento de Valle.
Cada año, cuando el río Goascorán se desborda, los pobladores ven cómo el agua invade sus viviendas, arrastra cultivos y obliga a decenas de familias a evacuar.
El alcalde de Alianza, Faustino Manzanares, reconoce que el problema no es nuevo, pero sí más urgente.
“Necesitamos al menos 50 millones de lempiras para ejecutar las obras de mitigación que nos permitan controlar las crecidas del río y proteger a nuestra gente”, explicó.
Un estudio olvidado para evitar las inundaciones
Hace meses, la Cooperación Suiza realizó un estudio técnico completo para diseñar obras de protección en la zona.
El documento, según el alcalde, incluye propuestas concretas para reforzar bordos, encauzar el río y construir sistemas de drenaje que reduzcan el impacto de las lluvias.
Sin embargo, el esfuerzo internacional no se tradujo en acción. “Ese estudio está listo, pero los técnicos del gobierno central no lo tomaron en cuenta. Es una lástima, porque allí están las soluciones que necesitamos”, lamentó Manzanares.
Para el edil, la falta de coordinación entre las autoridades locales y nacionales prolonga el sufrimiento de comunidades como El Cubulero y Los Amates, donde cada temporal deja pérdidas económicas y emocionales difíciles de recuperar.
Alianza, a la espera que la próxima lluvia no sea la última
Mientras el financiamiento no llega, la municipalidad de Alianza depende de los pronósticos de la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO).
El alcalde y su equipo monitorean los reportes cada día, rezando para que las lluvias no sean tan intensas como las de años anteriores.
“La gente vive con miedo. Cada nube gris genera angustia. Lo que necesitamos no son más alertas, sino obras reales que nos den seguridad”, expresó el edil.
Las inundaciones no solo amenazan la infraestructura, sino también la vida misma. Niños, ancianos y agricultores viven a merced del clima.
Mientras el municipio intenta conseguir los fondos que podrían marcar la diferencia entre la pérdida total y la esperanza.
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Un llamado urgente para salvar El Cubulero
Manzanares insiste en que el plan está sobre la mesa, los estudios están listos y lo único que falta es voluntad política.
“Si logramos financiar las obras, podríamos cambiar el futuro de nuestras comunidades. No pedimos lujos, solo seguridad para vivir sin miedo a las aguas”, subrayó.
El municipio de Alianza espera que la gestión de los 50 millones de lempiras no se pierda en la burocracia.
Quieren ese fondo para que sea la barrera que detenga las crecidas del Goascorán y devuelva la tranquilidad a sus pobladores.
Porque cada inundación no solo arrastra tierra, sino también los sueños de quienes aún esperan una solución que les devuelva la calma.
