El anuncio de la Secretaría de Educación de implementar un proyecto piloto de jornada escolar extendida de ocho horas (de 7:00 a.m. a 3:00 p.m.) a partir del año 2027 en el tercer ciclo de educación básica ha reabierto un debate sobre el futuro de la enseñanza pública en Honduras.

La iniciativa, que arrancará formalmente en el Instituto España Jesús Milla Selva de Tegucigalpa antes de expandirse progresivamente a otros colegios del país, busca transformar el tiempo en el aula combinando asignaturas académicas con talleres de arte, deporte y refuerzo pedagógico.

Sin embargo, detrás de la promesa de garantizarles alimento diario a los estudiantes existen algunos desafíos como el presupuesto, el estado crítico de la infraestructura escolar y los compromisos salariales con el magisterio.

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Para discutir el tema este día en el foro Frente a Frente estuvieron presente la subsecretaria de Educación, Angélica Sandres (vía Zoom); Daniel Esponda: exsecretario de Educación; Arnold Burgos, presidente de la Comisión de Educación del Congreso Nacional; Mario Alas, coordinador del Observatorio de la Educación de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM); Arnaldo Bueso, exsecretario de Educación (vía telefónica).

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Invitados de Frente a Frente.

Entre la seguridad alimentaria y el blindaje contra el crimen

Uno de los pilares más sólidos que defienden los impulsores de la medida es su impacto en la protección social. En barrios y colonias asoladas por la extorsión y el reclutamiento de maras, mantener a los adolescentes dentro de los planteles educativos durante tres horas adicionales se percibe como un escudo preventivo.

El diputado Arnold Burgos, presidente de la Comisión de Educación del Congreso Nacional, destacó la función social de la iniciativa durante su intervención.

El objetivo principal de esta iniciativa es rescatar a nuestros niños y a nuestros jóvenes de las estructuras criminales que están siendo literalmente secuestrados ( ... ) Al tener más tiempo en el centro educativo y darles ese abanico de opciones para que aprendan, es algo positivo para la educación de nuestro país.

Asimismo, Burgos subrayó el drama del hambre infantil como un factor determinante en la deserción escolar.

"Se les va a dar dos tiempos de comida a los estudiantes ( ... ) Hay alumnos que van a la escuela porque hay comida y es una realidad en nuestro país. Lo que queremos también es atraerlos de nuevo a los centros educativos", manifestó.

¿Más horas equivalen a mejor aprendizaje?

A pesar del entusiasmo de las autoridades, el exsecretario de Educación, Daniel Esponda, advirtió que agregar tiempo en el aula no se traduce automáticamente en una mejora de las calificaciones, si la extensión del horario no viene acompañada de una reestructuración curricular profunda.

Las investigaciones científicas en el mundo nos dicen que no hay ninguna investigación que diga que aumentar la cantidad de horas clase automáticamente mejorará los aprendizajes y la calidad del sistema educativo... Singapur tiene seis horas clase y China siete, y son líderes en las pruebas PISA.

Esponda enfatizó que cualquier reforma requiere el respaldo absoluto de los profesores.

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"No hay ninguna reforma educativa que avance sin el concurso de los profesores y las profesoras. Si los educadores tenemos incertidumbres y no tenemos claro cuál es el plan del gobierno, va a ser imposible que esto se pueda aplicar. La primera pregunta que van a hacer los docentes es cuánto más le van a pagar por esas horas adicionales", advirtió.

El profesor Mario Alas coincidió en que el verdadero reto radica en cómo se utiliza el tiempo adicional.

Extender la jornada no significa necesariamente mejora de los aprendizajes... Para los estudiantes de bajo desempeño que están en riesgo de reprobar, el tiempo extra debe ser tutoría y reforzamiento, porque de esa manera se logra mejorar la eficiencia del sistema.

La factura financiera y el colapso de la infraestructura

El obstáculo más complejo de esta propuesta es su costo financiero y el deterioro de la infraestructura pública. Daniel Esponda detalló el impacto presupuestario que representaría llevar este modelo a nivel nacional.

"Tres horas equivalen a 18 horas clase semanales, que en el lenguaje técnico del Estatuto se convierte en el 50% más del salario de un profesor ( ... ) Si todos los centros educativos pasaran a tener jornada de ocho horas clase, eso le costaría al país casi 10,000 millones de lempiras", explicó en su intervención.

A esta traba presupuestaria se suma la crisis de infraestructura que existe en Honduras.

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"Tenemos 17,525 planteles. De esos, 11,840 centros necesitan reparaciones y 3,174 están en estado crítico ( ... ) El pilotaje se va a hacer únicamente con centros educativos que en este momento tienen las condiciones adecuadas", dijo la subsecretaria de Educación Angélica Sandres.

El destino de la jornada de ocho horas en Honduras dependerá de la capacidad del Estado para asegurar financiamiento permanente, dignificar la labor docente y garantizar que el tiempo extra dentro de las aulas no se quede en un mero refugio asistencial, sino en una verdadera catapulta de calidad educativa.