El 31 de julio, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se presentó una tesis que destapó lo que muchos estudiantes viven en silencio: la ansiedad y la depresión alcanzan niveles alarmantes entre la comunidad universitaria.

La investigación de Ernesto Gálvez, titulada “Síntomas de la depresión, ansiedad, satisfacción con la vida y su relación con la actitud hacia la búsqueda de atención psicológica en estudiantes de la UNAH”, evidenció que el 37% de los jóvenes enfrenta ansiedad de moderada a severa, mientras que un 29% lidia con síntomas depresivos.

Factores que alimentan la ansiedad

Gálvez identificó cuatro detonantes principales en el deterioro emocional de los estudiantes: el desempleo que golpea a la juventud, la sobrecarga académica que muchas veces resulta inhumana, la violencia estructural que atraviesa la sociedad hondureña y la baja percepción de autoeficacia.

“Son realidades que se entrelazan y terminan por minar la motivación, la estabilidad emocional y el bienestar de los jóvenes”, explicó el investigador.

Mujeres buscan más ayuda, pero sufren más

El estudio, que se realizó en 2024 a casi mil estudiantes de seis facultades de la UNAH, reveló que las mujeres acuden más a buscar atención psicológica que los hombres, aunque sus niveles de depresión e insatisfacción con la vida resultaron más altos.

Sin embargo, Gálvez advirtió que el estigma cultural podría influir en las cifras, ya que muchos hombres evitan sincerarse al responder sobre su salud mental.

Ambivalencia de universitarios ante la terapia

Un hallazgo revelador fue la actitud ambivalente de los universitarios frente a la búsqueda de atención psicológica.

En psicología, este concepto indica un estado en el que conviven emociones opuestas: la necesidad de ayuda y, al mismo tiempo, el rechazo a aceptarla.

El miedo al estigma y la falta de recursos para acceder a terapia son, según el autor, dos murallas que impiden a muchos estudiantes dar el paso hacia el acompañamiento profesional.

Honduras y la deuda con la salud mental

El problema trasciende las aulas. En Honduras se estima que más del 15% de la población sufre algún trastorno psicológico, siendo la ansiedad y la depresión los más comunes.

Pero la atención especializada es casi inexistente: solo hay 0.62 psicólogos y 0.66 psiquiatras por cada 100,000 habitantes en el sistema público de salud.

“Es una cifra crítica y una alerta sobre la desprotección en la que vive la población”, recalcó Gálvez, citando estudios de 2021.

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Una tesis que suma a la formación académica

La investigación de Gálvez no es un simple requisito académico. Es un llamado urgente a mirar a los jóvenes universitarios más allá de sus calificaciones.

La ansiedad y la depresión son realidades que marcan su presente y amenazan su futuro.

En un país con tan pocas manos profesionales para atenderlos, la salud mental es una deuda pendiente.