La migración irregular no comienza cuando alguien llega a una frontera. La decisión empieza mucho antes, cuando el empleo no aparece, los ingresos no alcanzan y quedarse deja de ofrecer suficientes oportunidades.

En cuatro municipios de Ocotepeque, una iniciativa intenta intervenir precisamente en ese momento: antes de que las personas se vayan.

Ocho redes y organizaciones locales fueron seleccionadas para recibir recursos del Fondo de Apalancamiento Municipal, impulsado por ASONOG como parte de un proyecto sobre la crisis migratoria en el occidente de Honduras.

La entrega del primer desembolso marca el paso de los diagnósticos a pequeñas intervenciones territoriales que buscan enfrentar algunos factores que se asocian a la migración irregular.

La Labor, Santa Fe, Sinuapa y Ocotepeque son los municipios donde comenzarán a ejecutarse las iniciativas.

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Migración, un problema que comienza mucho antes de la frontera

El proyecto parte de una realidad conocida en las comunidades del occidente hondureño: detrás de la migración irregular no existe una sola causa.

Falta de oportunidades económicas, desempleo, pobreza, violencia, inseguridad, debilidad institucional, cambio climático y desastres naturales aparecen entre los factores identificados.

La ubicación también importa y Ocotepeque se encuentra en una zona fronteriza donde la movilidad humana forma parte de la dinámica cotidiana.

En este punto es donde coinciden personas que salen, retornan o atraviesan el territorio.

La propuesta busca trasladar parte de la respuesta hacia los municipios y las propias comunidades.

Eso significa intentar actuar cuando todavía existe otra posibilidad: crear condiciones que permitan desarrollar un proyecto de vida sin que salir del país parezca la única alternativa.

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Representantes de organizaciones locales presentan las acciones que desarrollarán en comunidades de Ocotepeque para fortalecer el arraigo y prevenir la migración irregular. Foto: cortesía.

Ocho organizaciones reciben los primeros fondos

El primer desembolso del Fondo de Apalancamiento Municipal se entregó en Ocotepeque a ocho redes y organizaciones locales seleccionadas para desarrollar iniciativas.

El mecanismo garantiza al menos una iniciativa en cada uno de los cuatro municipios incluidos en el proyecto.

Pero el dinero no está planteado como financiamiento para emprendimientos individuales.

Las propuestas deben tener beneficio colectivo, posibilidades de sostenibilidad y responder a necesidades identificadas dentro de las comunidades.

Entre las organizaciones que pueden participar figuran redes de mujeres y jóvenes, organizaciones comunitarias e indígenas, Casas del Migrante e iglesias.

También pueden establecerse alianzas con municipalidades y otras instituciones.

¿Qué pueden hacer con los recursos?

El fondo tiene dos caminos principales: el primero apunta directamente a la prevención de la migración irregular y al fortalecimiento del arraigo.

Allí pueden entrar actividades educativas, recreativas y comunitarias, formación en derechos humanos, campañas de sensibilización y microiniciativas económicas colectivas.

Mujeres y jóvenes constituyen dos de los grupos prioritarios y el segundo camino mira hacia las alcaldías.

Los recursos podrán respaldar acciones destinadas a fortalecer oficinas municipales que atiendan a personas retornadas y trabajen en prevención de la migración.

También podrán utilizarse para mejorar rutas de atención, instrumentos de planificación y mecanismos de coordinación entre gobiernos locales, comunidades e instituciones públicas.

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Representantes de ocho redes y organizaciones locales reciben el primer desembolso del Fondo de Apalancamiento Municipal, destinado a impulsar iniciativas frente a la migración irregular en Ocotepeque. Foto: cortesía.

Cuando el retornado llega al municipio

La apuesta no termina solo con evitar una salida irregular. Los municipios también enfrentan otra parte del fenómeno: qué ocurre cuando una persona regresa.

Es ese punto el que necesita encontrar nuevamente oportunidades en el mismo territorio que alguna vez dejó.

Por eso, una parte del proyecto se orienta a fortalecer la denominada gobernanza migratoria local.

La intención es que las municipalidades desarrollen mayores capacidades para atender la migración, el retorno y sus consecuencias dentro de las comunidades.

ASONOG acompaña técnicamente las iniciativas y da seguimiento a la utilización de los recursos.

La prueba será lo que ocurra después del desembolso

El desafío es considerable y un fondo local difícilmente puede resolver por sí solo problemas estructurales como pobreza, desempleo, violencia o los efectos del cambio climático.

Por eso, la verdadera medida de estas iniciativas estará en qué consiguen producir después de recibir los recursos.

Si logran sostener oportunidades colectivas, fortalecer organizaciones o mejorar la respuesta de una municipalidad, ofrecerán pistas sobre qué puede hacerse desde los territorios.

El proyecto también pretende que esas experiencias lleguen a espacios donde se discuten políticas públicas sobre migración, desplazamiento forzado y derechos humanos.

La intención es que las necesidades que se identifican en el territorio puedan incorporarse a planes, presupuestos y políticas.

Mientras buena parte de la discusión migratoria ocurre alrededor de fronteras, deportaciones y retornos, estos cuatro municipios ponen a prueba otra pregunta.

No qué hacer únicamente cuando alguien ya se fue, sino qué puede cambiarse antes para que quedarse también sea una opción.

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