Los amotinamientos en las cárceles de máxima seguridad de Honduras se han vuelto más frecuentes en los últimos años, y desde 2019 a la fecha, 61 reos han muerto en reyertas causadas por la guerra interna de las maras y pandillas que operan en el país.

El último de los conflictos entre la Pandilla Barrio 18 y la Mara Salvatrucha MS-13, dejó al menos 39 personas heridas, 15 de ellas de gravedad, y cinco muertos en la cárcel de máxima seguridad de "La Tolva", en el municipio de Morocelí, El Paraíso, al oriente de Honduras.

Sin embargo, este no ha sido el acto más sangriento en las cárceles del país centroamericano, pues a finales de 2019, unos 37 convictos murieron en dos hechos distintos, en un lapso de 48 horas.

En primera instancia, 19 presos murieron el 23 de diciembre de 2019 durante una motín en la cárcel del El Porvenir, conocida como "El Pozo 2", en Francisco Morazán, zona central del país.

Este fue el segundo incidente de este tipo en menos de 48 horas, pues un día antes, otra reyerta dejó 18 fallecidos y una veintena de heridos en el centro penal de Tela, Atlántida, al norte.

Mientras, en el penal de "La Tolva" también ocurrió una masacre en diciembre de 2019, cuando cinco miembros de la MS-13 fueron asesinados luego de un amotinamiento.

El episodio más reciente había ocurrió el pasado 6 de agosto de 2020, cuando tres miembros de la Pandilla Barrio 18 fueron asesinados en la "La Tolva".

Pero la crisis no solo se ha quedado en las cárceles para varones, pues en mayo de 2019 se registró por primera vez una masacre en la Penitenciaria Nacional Femenil de Adaptación Social, en Támara, Francisco Morazán.

En esa ocasión, murieron seis mujeres vinculadas a la MS-13 a manos de integrantes de la Pandilla Barrio 18.

El país centroamericano cuenta con tres cárceles de máxima de seguridad, entre las que están la de Ilama, en Santa Bárbara (El Pozo 1), la de El Porvenir (El Pozo 2) y la de Morocelí (La Tolva).

Además de la Penitenciaría Nacional de Támara, en Francisco Morazán, un módulo de mediana seguridad.

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Los amotinamientos en Honduras se han vuelto más frecuentes año con año.

¿Cuál es la situación de las cárceles de Honduras?

Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), Honduras es uno de los países con más sobrepoblación carcelaria en Latinoamérica, con una ocupación del 204 por ciento.

Es decir, el país cuenta con un promedio de 20 mil presos en cárceles con capacidades para unas 8 mil personas, lo que ha desatado una crisis de violencia en sus centros penitenciarios donde los grupos criminales son mezclados.

Desde 2017, el gobierno de Honduras inició una transformación de su obsoleto sistema penitenciario, constituido por una treintena de cárceles a nivel nacional.

Ese mismo año, el gobierno decidió cerrar el centro penitenciario de San Pedro Sula, Cortés, al norte del país, y la mayoría de presos fueron trasladados a la cárcel de máxima seguridad en Ilama, Santa Bárbara.

De acuerdo con organismos de derechos humanos, en la mayoría de las cárceles impera la sobrepoblación y el hacinamiento, la falta de instalaciones físicas adecuadas, condiciones de higiene y la presencia de armas de fuego.

Sin embargo, la reciente masacre en "La Tolva" es una muestra de que las prisiones de máxima seguridad en Honduras siguen demostrando el deplorable sistema carcelario.

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