La alegría desbordada por el triunfo de Xiomara Castro en las elecciones generales de Honduras "puede romper los límites de la razón y el buen juicio, y llegar a creer entre los ganadores que el significado del triunfo electoral va más allá y significa la toma del poder", según el analista Víctor Meza.
"Creo que el júbilo desbordante es muy legítimo y razonable, porque han sido 12 años de dominio autoritario y corrupto de un régimen que había llegado ya a los límites máximos de desprestigio y del rechazo colectivo", indicó Meza a EFE, al recordar los tres períodos consecutivos que lleva el Partido Nacional de Honduras en el poder.
Euforia desbocada puede confundir a los ganadores
Entonces, agregó, ver caer a este régimen o que empieza a desmoronarse, "es legítimo que produzca satisfacción y alegría en la gente, pero lo importante es que esta satisfacción y alegría al desbordarse pueda romper los límites de la razón y del buen juicio.
Esa "euforia desbocada les puede hacer creer a los ganadores que el significado del triunfo electoral va más allá y significa la toma del poder en Honduras, lo que es peligroso", dijo Meza.
"Si uno confunde lo que es ganar elecciones para alcanzar el control de un gobierno, con la toma del poder, es ilógico", agregó.
Meza considera que las demandas y exigencias que se le van a plantear al nuevo gobierno serán de tal tipo, que el Ejecutivo puede quedar atrapado en una encrucijada si llegan a ser incumplidas o inmanejables.
"Pueden alcanzar una dimensión tan grande, que ningún gobierno las pueda cumplir; o al revés, si eres consciente que lo que has ganado es la instancia administradora de un poder que no es abstracto, sino real, entonces tus demandas y exigencias pueden ser más racionales, más acordes con las posibilidades de ser cumplidas y se le facilitarán las cosas al nuevo gobierno", explicó el analista.
El amplio triunfo de Xiomara Castro, por más de 15 puntos sobre el candidato oficialista, Nasry Asfura, del Partido Nacional, produjo un júbilo desbocado, principalmente en las filas de su partido, el Libertad y Refundación (Libre), cuyo coordinador general es el expresidente Manuel Zelaya, derrocado en junio de 2009.
La euforia también invadió a los seguidores de la Unión Nacional Opositora de Honduras (UNOH), que aglutina a dos partidos pequeños, liderada por Salvador Nasralla.
Habilidad para manejar conjunto de intereses
Meza, quien fue ministro de Gobernación en el último año y medio del gobierno de Manuel Zelaya (2006-2009), considera que la nueva administración que asumirá el 27 de enero de 2022 "va a requerir muchísima habilidad y flexibilidad porque será un gobierno que surge del fruto de una alianza bastante gelatinosa ideológicamente hablando", la hecha con Nasralla y la UNOH.
"Esa es una alianza sinuosa que engloba intereses diversos, ambiciones diferentes, aspiraciones distintas y, por lo tanto, habrá de requerir de una gran habilidad, mucha destreza política y flexibilidad en materia doctrinaria para poder manejar armoniosamente el conjunto de intereses que fluyen hacia y desde esta frágil alianza política", recalcó Meza.
En ese sentido, recordó que cuando Zelaya inauguró su gobierno, el 27 de enero de 2006, "los primeros conflictos surgieron con los verdaderos dueños del poder, con los que controlaban la importación y venta de combustibles".
"Recuerdo que cuando el presidente les planteó la necesidad de hacer una reducción mínima en el precio de los combustibles, la respuesta arrogante de uno de esos empresarios, extranjero, de origen cubano, fue: nosotros no te daremos ni un tal solo penique", añadió Meza.
Aquella confrontación con los que manejan los combustibles se prolongó en el tiempo y "le produjo más de un dolor de cabeza al presidente", según indicó el analista.
Dijo además, que después, en cada viaje oficial que hacía Manuel Zelaya al exterior, siempre había en cada Embajada de Honduras una solicitud de entrevista con altos cargos de las firmas exportadoras y productoras de petróleo en el mundo; "es decir, un verdadero cerco de acoso de los verdaderos poderes".
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