"La cuaresma, que vuelve cada año para disponernos al Triduo Pascual, es claramente, como decimos, una nueva oportunidad que necesitamos", dijo el arzobispo de la Arquidiócesis de Tegucigalpa, Francisco Morazán.

Nácher Tatay, explicó que este es la renovación de la alianza que Cristo prometió a su iglesia, es decir, con su comunidad y debe ser tomada por cada uno de los hondureños.

El tiempo de la Cuaresma, que empezó este Miércoles de Ceniza, es el recordatorio que Jesús venció las tentaciones durante los 40 días y 40 noches que permaneció en el desierto antes de su crucifixión y resucitación.

"Él venció, pero nosotros sin Él no podemos vencer; solos no podemos enfrentarnos antes las peligrosas tentaciones del demonio, pero unidos en la oración y la fraternidad y en la presencia de Cristo, vencemos", agregó.

Asimismo, invitó a los todos los hondureños a unirse en oración, ayuno y la limosna, como combate espiritual para vencer las tentaciones que vienen del mundo.

"La Cuaresma es el tiempo propicio para optar por el reino y creer en Jesucristo, en el desierto de las tentaciones, combatamos; en la Galilea de la vida diaria, busquemos a Jesús sobre todas las cosas", culminó.

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