Hay ausencia de políticas y marcos estratégicos específicos para la migración, que no consideran el cambio climático como un factor de riesgo, señala el informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios.
Actualmente, Honduras está categorizado como el cuarto país con mayor número de desplazados internos en las Américas.
Desde 2008, los desastres naturales han producido más de 1.1 millones de desplazamientos. Por ejemplo, los huracanes Eta e Iota en 2020 desencadenaron más de 918,000 de esos desplazamientos.
Vulnerabilidad
El país es especialmente vulnerable a otros desastres relacionados con el clima, intensificados por la variabilidad climática, como inundaciones, movimientos de masas húmedas, tormentas tropicales y sequías.
"La indiferencia del gobierno ante las consecuencias del cambio climático está afectando gravemente a la comunidad campesina que practica la agricultura de subsistencia en Honduras", dice Ramiro Lara, técnico de la Asociación de Organismos No Gubernamentales (Asonog).
Lara explica que estas comunidades, que abastecen los mercados locales, enfrentan desafíos significativos debido a la irregularidad del clima, con períodos de lluvias excesivas seguidos de sequías prolongadas.
"La crisis agrícola también está vinculada a la migración. Las comunidades rurales, al enfrentar la inviabilidad de sus cultivos debido a las inclemencias climáticas, se ven forzadas a migrar internamente o a emigrar hacia el exterior, principalmente a España o Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades", señaló.

Sequía y lluvias
Los impactos de las sequías en la seguridad alimentaria y los medios de vida han influido en los patrones migratorios.
Aumentaron dice el análisis de expertos, el número de migrantes transnacionales y redujeron las oportunidades de movilidad para las personas más marginadas.
Además de afectar las áreas de origen, los impactos del cambio climático también se sienten durante el viaje y en las áreas de destino.
Los períodos secos prolongados y las lluvias erráticas han reducido la producción agrícola, afectando la seguridad alimentaria, las tasas de empleo y los ingresos relacionados con la agricultura, especialmente entre las poblaciones rurales marginadas
Migración interna
La movilidad hacia zonas urbanas como Tegucigalpa y San Pedro Sula es un mecanismo de supervivencia común para las poblaciones que buscan espacios seguros, opciones de vivienda asequibles y medios de vida urbanos.
Sin embargo, el informe señala que estas poblaciones enfrentan condiciones de vida y trabajo precarias, acceso limitado a servicios sociales y violencia producida por pandillas y delincuencia común.
Ante esto, diversas organizaciones piden garantizar que los desplazados internos y migrantes marginados se incluyan efectivamente en la toma de decisiones y la asignación de recursos en torno a la adaptación al cambio climático.
Ese sigue siendo un desafío, aseguran para apoyar a este grupo que busca en la migración una salida.
