La joven Paola Fernández, de 34 años, habría dejado una carta en la que expresaba que su hija Angelly Belén Fernández (5), a quien supuestamente asesinó utilizando un arma blanca, "no había sufrido", según relató la dueña del apartamento donde ocurrió la tragedia.
Posteriormente, la vocera de la Policía Nacional en la zona norte, Belkys Valladares, confirmó que el escrito de Paola decía "que el mundo era cruel, que ella estaba cansada de la vida y que su hija no había sufrido al morir”.
La señora aseguró que el jueves 14 de marzo, otra de sus inquilinas le entregó el recibo de pago del agua y le preguntó si había visto a Paola, a lo que ella respondió negativamente.
Luego, añadió, se acercó a la ventana del apartamento, percibió un mal olor y observó muchas moscas merodeando afuera, lo que la alertó para temer lo peor.
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"Se sentía triste"
"Yo me siento como que ando en la luna. ¡Pobrecita Paola!", expresó doña Lucía, quien, según su relato, la joven no platicaba mucho pero en algunas ocasiones le decía que se sentía triste "y yo le decía que le pidiera a Dios".
Según la dama, Paola Fernández regresó de España hace un año. Presuntamente, tenía ocho meses de embarazo cuando viajó al país europeo en busca de mejores oportunidades luego que le asesinaran a su pareja, lo que la sumió en una depresión.
Angelly no fue asesinada
Según un familiar de la niña Angelly, ella no fue asesinada por su madre, sino que murió por un golpe en la cabeza que se habría dado accidentalmente, esto conforme al dictamen de la autopsia realizada en Medicina Forense de San Pedro Sula.
"El dictamen dice que la niña no tiene heridas de arma blanca ni signos de asfixia, sino un golpe en la cabeza que le provocó la muerte inmediata", dijo en Noticieros Hoy Mismo Alexis Olivera, quien afirmó que es primo hermano del padre de la pequeña.
Olivera aseguró que la madre de Angelly pudo suicidarse al ver que su hija estaba sin vida.
"Era una niña dulce"
Entre lágrimas, la directora de la escuela donde estudiaba la pequeña Angelly Belén Fernández la recordó como "una niña dulce, divertida, tenía muchas ocurrencias y desde que llegaba nos contaba todo lo que le hacía su mamá".
La docente Alba Hernández expresó que "dentro de la escuela, Angelly era una niña feliz y nunca vimos indicios de maltrato".
Hernández dijo que nunca imaginó que la madre de Angelly le hiciera daño, ya que, a pesar de que le confió que recibía tratamiento psiquiátrico, se notaba que era una madre amorosa, responsable y con un alto nivel de educación al hablar.
También afirmó que Paola Fernández le confió que sufría mucho y en varias ocasiones se retiraba a llorar al baño para que su niña no la viera.
A Angelly "yo le llamaba mi carita de conejito" por la expresión que hacía cuando se enojaba, expresó entre sollozos.
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