Para el caso, la ministra de Arte y Cultura, Anarella Vélez, denunció que fue agredida y arrinconada por este grupo, que asegura persigue intereses oscuros que no tienen nada que ver con la defensa de los derechos laborales.

"Estas personas no buscan el diálogo, lo que buscan es organizar desorden en las instituciones del Gobierno. Tienen objetivos oscuros que no tienen nada que ver la defensa de los derechos laborales de ninguna persona", expuso las funcionaria, sin detallar la razón de la agresión.

Durante la semana, los colectivos de Libre se tomaron las instalaciones de esa secretaría, asimismo protagonizaron un zafarrancho en el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA) y planeaban irrumpir este viernes en el Instituto Nacional para la Atención a Menores Infractores (Inami), que amaneció bajo resguardo policial para evitar un eventual toma.

En este momento, los colectivos de Libre no despegan las miradas del Inami y su directora Ninfa Flores, según audios de WhatsApp compartidos entre ellos, donde amenazan con "sacarla del pelo" si no cede a sus pretensiones de empleo

"Caigamos con todo a Inami, caigamos con todo. ¡Ay ombe! Todos salen pandos, Dios mío. Pongámonos vivos pues, vamos a la guerra", se escucha en uno de los audios.

Mientras que en otra grabación otro de los supuestos militantes de Libre asegura que "lo que toca es ir a sacarla del pelo si no se pone viva la onda. Eso es lo que toca, ir a sacarla del pelo sino cumple".

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Preocupan estas acciones

Al director ejecutivo del Foro Social de la Deuda externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), Mauricio Diaz Burdeth, le preocupa esta nueva y extraña modalidad de cuasi cogobierno, donde los colectivos tienen más poder que el mismo secretario de Estado que fue nombrado por el Ejecutivo.

"Hay demasiadas peleas, hay una especie de gobierno cuando uno mira colectivos que tienen más poder que una persona a cargo de un ministerio, cuando esos mismo colectivos pelean no en términos de ideas, sino con pedradas, garrotes y machete", dijo Burdeth.

Según el sociólogo Pablo Carías, la dirección de Libre, no supo de limitar las funciones que le corresponden a la presidenta Xiomara Castro con el papel de su militancia, por lo cual, las consecuencias son evidentes: un grupo de colectivos sin control que siembra el terror incluso entre los más altos funcionarios.

"Qué funcionario del gobierno se puede sentir seguro si casi no tiene capacidad para establecer las políticas laborales en sus entidades. Unas políticas laborales que tienen que ver con la calidad, la eficiencia y sobre todo lo que tiene que ver con la meritocracia", comentó Carías.

A criterio de los entendidos, el problema pudo evitarse, pero nunca hubo un esfuerzo ni compromiso serio por hacerlo y que el partido en el poder no tiene capacidad para resolver las demandas de empleo de su militancia.

Anteriormente, los colectivos de Libre protagonizaron zafarranchos en el hospital San Felipe, en el centro de salud Alonso Suazo y en la Dirección de Servicio Civil.

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