Los compañeros de la sexta promoción de la Policía Nacional destacan que Juan Carlos Bonilla Valladares 'El Tigre' siempre mostró desconfianza en todo y todos.

Imagen

A lo largo de su carrera se propuso alcanzar metas, superó obstáculos y, aunque se le reconocía por ser firme, decidido y directo en su trayectoria policial, resulta sorprendente descubrir que sus conexiones estaban supuestamente vinculadas al narcotráfico.

La rebeldía fue una de las características que marcó la vida de Bonilla Valladares. Desde temprana edad, a los 13 años, decidió independizarse, enfrentando dificultades al trasladarse a la costa norte de Honduras, para trabajar en las bananeras mientras buscaba los medios para estudiar y forjarse como un ciudadano ejemplar.

Su suerte cambió al conocer a algunos oficiales del Ejército, quienes años después lo reclutaron en las Fuerzas Armadas, donde comenzó su carrera como soldado.

Aunque su sueño era convertirse en oficial de las Fuerzas Armadas, la intervención de un coronel, le permitió ingresar a la Escuela Policial de los Carabineros de Chile, marcando así un cambio significativo en su trayectoria profesional y pasó a ser un oficial de la Policía Nacional.

Image
Fue nombrado agregado policial en Colombia durante dos años del 2014 al 2015.

Tras los criminales

Su carrera estuvo colmada de ascensos y se le conoció por ser un perseguidor incansable de delincuentes. Desde sus primeros días en el mundo de la seguridad nacional demostró su firmeza en la lucha contra el crimen.

Un ejemplo de ello fue en 1997, cuando lideró una persecución contra al menos cinco asaltantes de un banco en el mercado San Isidro, en Comayagüela. La patrulla dirigida por "El Tigre" logró alcanzar a dos vehículos de los asaltantes, dando captura a tres delincuentes.

A pesar de su reputación como cazador de criminales, Juan Carlos Bonilla también lo señalaron. En sus primeros años, la Oficina de Asuntos Internos documentó acusaciones de su participación en desapariciones forzadas, aunque estas denuncias no avanzaron.

Image

Lo acusan

Sin embargo, en 2002, enfrentó uno de los momentos más polémicos de su carrera cuando el Ministerio Público (MP) lo acusó de haber asesinado a Jorge Luis Cáceres, alias "El Indio", uno de los secuestradores del exsecretario de Economía, Reginaldo Panting.

El secuestro de Panting ocurrió el 18 de mayo de 2002, y fue encontrado muerto 15 días después, maniatado y con una soga al cuello en San Pedro Sula.

Juan Carlos Bonilla Valladares pasó dos años huyendo para evitar su captura. En el año 2004 negoció su entrega y se presentó en los Juzgados.

En ese momento, llamó la atención por llegar impecablemente vestido, con un traje café claro y zapatos bien lustrados. Ningún policía se atrevió a detenerlo y avanzó hasta la sala donde, minutos después, un juez lo exoneró de los cargos.

Image
Siempre insistió ser mano dura contra los delincuentes.

Su trayectoria

Posteriormente, 'El Tigre' ocupó varios cargos como jefe policial en diferentes departamentos. Pero en 2011 consolidó su reputación al asumir el cargo de jefe regional de la Policía Nacional en Occidente, encargado de las operaciones en los departamentos de Copán, Ocotepeque y Lempira.

En Copán se ganó el respeto de la población al llevar a cabo acciones que pocos jefes policiales habían realizado en años anteriores. Esto le valió la confianza no solo de la comunidad, sino también de figuras destacadas como el defensor de Derechos Humanos, Ramón Custodio, quien se convirtió en un aliado de El Tigre Bonilla.

En los casi dos años que estuvo en Occidente, se destacó por enfrentarse directamente con los narcotraficantes, incluyendo a los Valle, Valle, Don H, El Rojo e incluso a Chande Ardón.

La muerte de Franklin Arita y tres guardaespaldas, el 27 de julio de 2011, es atribuida al Tigre Bonilla por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, como parte de sus operaciones con narcotraficantes.

Este hecho resultó impactante en el occidente debido a la forma en que se llevó a cabo. El homicidio múltiple, ejecutado mediante una emboscada con el uso de bazucas y armas de grueso calibre, sorprendió a la comunidad.

El mismo "Tigre" estaba presente en la escena e informó que el ataque era un "acto de venganza".

Por lo tanto, la acusación de ser parte de la estructura operativa del narcotráfico causó conmoción entre los copanecos, quienes no pueden creer la posibilidad de que un oficial como la talla de El Tigre estuviera involucrado en esos ilícitos.

Image
En su vida de retiro de la institución policial.

Sensible

Pero "El Tigre" era sensible y lo demostró cuando se dio el secuestro del pequeño Luis Fernando Alvarado Galván, de cinco años, en el mes de agosto de 2011, en La Unión, Copán.

Se involucró personalmente en la búsqueda y rastreo, tenía toda la información para operar y rescatar al menor, pero no logró hallarlo con vida.

Cuando encontró su cuerpo enterrado a la orilla de un río, sus lágrimas rodaron. Aquel hombre fuerte, de carácter inquebrantable, lloró ante la muerte del menor.

Lo purgan

Pero en Copán, su actuar directo le generó problemas con oficiales como Jorge Barralaga, a quien "El Tigre" denunció por sus supuestos vínculos con estructuras criminales, lo que llevó a su separación como jefe regional.

Estas denuncias no fueron bien recibidas en la cúpula policial, liderada en ese entonces por el comisionado José Luis Muñoz Licona, y resultaron en la purga de "El Tigre".

Image
En su función como director de la Policía Nacional de mayo de 2012 a diciembre de 2013, con el entonces ministro de Seguridad Pompeyo Bonilla.

Llegó a director

Pero poco duraría su retiro de las funciones operativas. El cisma que se vivió en la Policía Nacional con la implicación de policías en el asesinato del hijo de la entonces rectora de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Julieta Castellanos, puso en jaque a la institución policial.

Luego, el secuestro y muerte del periodista de HRN Alfredo Villatoro obligaban a las autoridades de Seguridad a nombrar a un oficial que diera un rostro de credibilidad en la institución.

Tras el análisis de varios asesores, Porfirio Lobo Sosa anunció en mayo de 2012 el nombramiento de Bonilla como director de la Policía Nacional.

Al Tigre, Ricardo Ramírez Del Cid, exdirector de la Policía, lo acusó de participar en la muerte de su hijo en el año 2013.

Ese mismo año, a finales del Gobierno de Porfirio Lobo Sosa, Bonilla fue destituido del cargo de director de la Policía y en su lugar fue nombrado Ramón Sabillón.

En los años 2014 y 2015, Juan Carlos Bonilla fue nombrado agregado policial en Colombia. Posteriormente, el general Julián Pacheco lo llamó para oficializar su retiro de la Policía Nacional, ofreciéndole un retiro honroso con una bonificación.

Bonilla rechazó esta oferta, ya que exigía el pago completo de los años de servicio que aún le faltaba por cumplir. Debido a esto, decidió demandar al Estado.

Image
'El Tigre' cuando fue capturado en marzo de 2022.

Acusado en Nueva York

En mayo de 2020, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la DEA, en un comunicado del Departamento de Justicia del jueves 30 de marzo, notificaron que "El Tigre" estaba siendo acusado en un tribunal federal de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos y de delitos relacionados con armas.

En ese momento, el fiscal federal de Manhattan, Geoffrey S. Berman, afirmó que Bonilla Valladares había desempeñado un papel clave en una violenta conspiración internacional de narcotráfico, trabajando en nombre del excongresista hondureño Tony Hernández y su hermano.

Berman señaló que "El Tigre" controló el cargamento de múltiples toneladas de cocaína hacia Estados Unidos, utilizando ametralladoras y otras armas, y participó en extrema violencia.

Las acusaciones se concretaron en mayo de 2021, cuando finalmente Estados Unidos lo pidió en extradición. La captura de "El Tigre" se llevó a cabo en un operativo mientras intentaba pasar por uno de los peajes en dirección a Comayagua.

Ahora, el proceso judicial está en marcha en la Corte del Distrito Sur de Nueva York. "El Tigre" se ha declarado no culpable y está programado que vaya a juicio el 5 de febrero de 2024, junto con Juan Orlando Hernández y Mauricio Hernández Pineda.

El recorrido de Juan Carlos Bonilla Valladares ha tenido una dualidad de su imagen: la figura imponente del hombre de acción en la lucha contra el crimen y, a su vez, la sombra de las acusaciones que lo vinculan con actividades ilícitas.

En una ocasión dijo: "Dios es el único que puede marcar nuestro fin. El día que me toque morir, moriré con las botas puestas".

Ahora, con las botas puestas, debe enfrentar las acusaciones y refutar los tres cargos que han sido formulados en su contra; de lo contrario, le espera una condena ejemplar, ya que fue el hombre que estuvo a cargo de la seguridad del país durante casi dos años.

LEA: Kevin Castel designa a César de Castro como abogado adicional en la defensa de Tigre Bonilla