"El Niño Costero" deja inundaciones en Ecuador y Perú y ahora se extendió el calentamiento, como una evidencia de la anomalía del fenómeno del Niño, dice César Quintanilla, experto en cambio climático.
Pero no es que el fenómeno se adelantó, mas bien, comenzó el ciclo y todavía advierte no sentimos los embates del Niño, pero estamos próximos a sentirlos a partir de julio.
"Vendrán unas temperaturas que vienen a calentar lo que ya está recaliente. Hay una incertidumbre en lo científico sobre lo catastrófico que puede ser el fenómeno del súper Niño", explica.
Quintanilla dice que si el 2016 fue catalogado el año más cálido de toda la historia de la humanidad, siete años después, con el fenómeno del súper Niño, lo que podemos esperar para este año es un fenómeno catastrófico.
"Si ya nos afectó la agricultura, todos los bosques, el agua, para este evento de este año las cosas se pueden poner muy serias y hay que preocuparse, pero preocuparse en serio", advierte.
Revelaciones
La peor noticia es que no hay vuelta atrás, el planeta no se va a enfriar, la tendencia es a seguirse calentando.
"El planeta está caliente y cada día en lugar de enfriar aumenta la temperatura. Todos los ecosistemas están colapsando en cadena. Pero es un proceso gradual y por eso no llama la atención y seguimos hablando de política y fútbol", lamenta el experto.
No puede haber indiferencia en el tema climático, dice Quintanilla, "hay que concienciar", dice ante la situación grave del fenómeno.
"Es necesario una cultura preventiva, no reactiva. No sabemos hacia dónde vamos y somos indiferentes y esa indiferencia nos va a matar".
Quintanilla dice que habrá una incidencia del fenómeno en la formación de huracanes y tormentas.
"En este momento el Pacífico y el Atlántico están ardiendo".
Quintanilla llama a poner atención porque la lección que dejó el fenómeno del Niño en 2015, alteró la canícula y en 2016 fue el mayor impacto cuando los bosques se quedaron sin humedad cuando entraron en estrés hídrico.
"Se perdieron casi 400 fuentes de agua, se fueron los cultivos, se amenazó la alimentación del país. Si pasó todo eso, siete años después con este fenómeno, es impredecible", advierte.
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