"Incluso entre los creyentes, hay quienes nunca logran descubrir esta nueva lógica, ya que para ello es necesario encontrarse con Jesús. El texto evangélico de hoy, de San Marcos, muestra cómo Jesús se aparta de sus seguidores para orar, revelando así el lugar del encuentro con él", dijo el arzobispo.

Curaciones

Nacher hizo referencia a las curaciones que hizo Jesús, incluyendo liberaciones de personas que estaban poseídas por demonios, una victoria contra las fuerzas del mal que adelantan de algún modo la fuerza mesiánica de la resurrección. según se describe en el libro de Marcos, de la Biblia.

"Este pasaje que hemos escuchado narra una jornada del tipo de Jesús, el viene saliendo de la sinagoga donde ha liberado a un hombre endemoniado que entra en casa de Pedro y se acerca para levantar y curar a su suegro", señaló Nácher.

Al terminar el descanso sabático en la tarde, llevan a Jesús a todos los enfermos y endemoniados, y él los sana y libera.

"Para comprender mejor esta respuesta incondicional de Jesús, es útil reflexionar sobre la primera lectura del libro de Job. Job, un hombre enfermo que busca sentido a su vida, siente que está sufriendo una injusticia por parte de Dios a pesar de ser inocente", comentó.

Retribución

El libro de Job explora la doctrina de la retribución y aboga por un pensamiento que Jesús clarificará en el Evangelio de Juan.

"Cuando le preguntan sobre el ciego de nacimiento, si él o sus padres pecaron, se aborda el pensamiento de causalidad: ¿quién es culpable? Esta noción de culpabilidad extendida entre nosotros a menudo lleva a sospechar de los que sufren", dijo el religioso en la Homilía dominical.

Desafortunadamente, es común pensar que si alguien está enfermo, es por su culpa, o si algo le va mal, es porque hizo algo mal, expresó.

"Hoy, como vemos, el actuar de Jesús es contrario a la lógica común. En lugar de preguntarse quién pecó para estar enfermos, Jesús expresa su condición divina sanando sin hacer más preguntas. El bien que recibimos de Dios no requiere méritos previos, pero sí espera agradecimiento y coherencia", dijo en su mensaje.

El mal

El problema del mal y, en concreto, el dolor del inocente es una cuestión antigua que pone a prueba la fe del creyente.

Es necesario señaló el arzobispo de Tegucigalpa purificar viejos conceptos para sentir la cercanía sanadora de Jesús. "Aunque el fracaso, la enfermedad o la injusticia sufrida sean difíciles de asumir, estas experiencias nos permiten entrar en un ámbito interior donde conocemos y apreciamos la voluntad de Dios".

Es en el silencio de la oración donde la queja se transforma en serena aceptación, sanación y liberación. "La lógica humana de la retribución, que reduce a Dios a un simple comerciante de favores, es superada por la cercanía, la compasión y la gratuidad de Jesús", concluyó.

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