En su mensaje, destacó la importancia de la autenticidad en la comunicación, subrayando la necesidad de hablar desde el corazón y de escuchar con el corazón abierto.

Monseñor Nácher enfatizó en la relevancia de prepararnos para la llegada del Señor, haciendo hincapié en la sinceridad y la autenticidad en nuestra relación con Dios.

"Hoy hemos escuchado en la primera lectura una expresión muy sugerente del profeta Isaías, hablando al corazón de Jerusalén", dijo Nácher.

"Hablar al corazón significa hablar desde el corazón. Cuando realmente queremos llegar al corazón de alguien, debemos hablar desde nuestro propio corazón, porque la autenticidad de una persona solo puede ser encontrada por la autenticidad de otra", señaló.

Dijo que es un profundo misterio que debemos respetar, también significa hablar al corazón de las personas, de lo que realmente es importante para ellas, de esas preocupaciones interiores que todos tenemos.

Hablar a Jerusalén, como decimos, no significa solo palabras bonitas para complacer o decir lo que quieren oír. Hablar al corazón es hablar con autenticidad, con sencillez, con verdad, sin interés ni manipulación, indicó.

Escuchar

"Además, significa escuchar con el corazón abierto, y para eso hemos venido a la misa. No venimos para que nos hagan promesas o nos cuenten cosas que no son realmente fundamentales. Venimos para iluminar nuestra realidad con la palabra de Dios", refirió el arzobispo.

Aseguró que no se trata solo de quedarnos en emociones o sentimientos, que son normales, sino de algo más profundo, como lo hizo San Juan Bautista, anunciando una noticia esperada y al mismo tiempo novedosa. "Así es la Navidad, una noticia esperada que siempre es nueva", dijo.

Juan Bautista, dijo en el mensaje, que es la voz que grita en el desierto, es cualquier cosa menos populista, citó el religioso.

"Es alguien que busca la autenticidad, la austeridad, la valentía. La sociedad necesita personas como él. La autenticidad y la verdad nos llevan al desierto, al lugar de silencio, donde Dios hizo el primer pacto con su pueblo", comentó.

Complacer los oídos

La iglesia, dijo monseñor Nácher, en la homilía debe evitar la tentación de complacer los oídos de la gente solo para ganar audiencia.

"Cuidado con ser solo una voz más. Juan Bautista tenía un radical convencimiento de su misión: preparar el camino a Jesús. De manera similar, los evangelizadores son preparadores de camino, disponiendo a las personas para la llegada del Señor".

Este segundo domingo de adviento dijo en la homilía que nos invita a vivir de manera íntegra, preparándonos para la promesa de Dios: unos cielos y una Tierra nueva que sean morada de rectitud.

A pesar de que fuimos bautizados con espíritu santo, nuestra gracia no borra el pecado, y en este tiempo de adviento, necesitamos confesar, expresar nuestro agradecimiento y pedir la absolución sacramental.

"Adviento también es un tiempo de conversión, preparándonos para la venida de alguien más grande que nosotros, alguien que, a su vez, se hace pequeño por nosotros", concluyó.

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