Las autoridades de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) reiteraron este lunes que Honduras podría ser fuertemente golpeada por la actividad ciclónica de 2024, con temporales como los ocurridos en 1998 con el huracán Mitch, en 2010 con la tormenta tropical Agatha y en 2020 con Eta y Iota.

Según las autoridades, Honduras es un país altamente vulnerable y apenas uno o dos huracanes podrían provocar daños considerables a la población y a la economía nacional.

La temporada ciclónica en el Pacífico comenzó el 15 de mayo pasado, mientras que la del Atlántico, que suele afectar a Honduras, inicia el 1 de junio. Se prevé que ambas desarrollen 40 tormentas tropicales, por lo cual se tomarán acciones precisas, según indicaron las autoridades.

Este año, el Atlántico tendrá una temporada de huracanes por encima del promedio, con la posibilidad de hasta 13 huracanes, de los cuales hasta siete pueden ser mayores, informó la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

El Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos) advirtió que al menos tres de estos huracanes pasarían por el territorio hondureño, y uno de ellos podría ser destructivo.

Medidas a tomar

El secretario de la Copeco, Darío García, mencionó en conferencia de prensa que ya están trabajando en un plan para emitir un decreto ejecutivo PCM con acciones anticipadas frente a los fenómenos climáticos.

Este decreto permitirá dotar de herramientas a diferentes instituciones públicas para dragar ríos, construir y reconstruir bordos, brindar ayuda humanitaria y capacitar al personal que estará a cargo de los albergues, en caso de ser ocupados, entre otras medidas.

Por su parte, el jefe de alerta temprana de Copeco, Juan José Reyes, informó que en junio y julio comenzarán las fuertes lluvias en la zona sur, suroccidente, centro y oriente de Honduras.

Reyes instó a la población de estas zonas a prepararse con medidas de prevención, como asegurar techos, limpiar cunetas, podar árboles y tener planes de evacuación en caso de vivir cerca de ríos y quebradas que, debido a su alto nivel de agua, pueden representar un riesgo.