El último informe de la Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) revela que en la administración de Joe Biden, son 625,069 hondureños que ingresaron a Estados Unidos.

Los hondureños ocupan el segundo lugar de migrantes irregulares que cruzaron a Estados Unidos, después de México que registró el ingreso de 1,887,963.

En tercer lugar aparecen los guatemaltecos con 598,515. Destaca el ingreso de 439,253 venezolanos, 420,986 cubanos, 334,010 nicaragüenses, 276,400 colombianos y 207,638 haitianos.

El récord en un mes se registró en diciembre de 2022, con 302,423. En 2021 la cifra fue de 1,956,519 migrantes, pero el repunte comenzó en febrero, tras la llegada de Joe Biden.

Al sumar los tres años contados desde el febrero de 2021, cuando Biden llegó al poder son 6.6 millones de migrantes que cruzaron de manera irregular.

Buscan frenar la migración

El Gobierno de Joe Biden, en un intento por frenar estas cifras, anunció la implementación del programa de reunificación familiar que incluye a los hondureños.

Quienes se acojan al programa, pasarán por un proceso para determinar si son aptos para el permiso de permanencia temporal (parole).

El análisis será caso por caso, por un periodo de hasta 3 años mientras esperan solicitar convertirse en residentes permanentes legales.

Los que califiquen deben estar fuera de Estados Unidos, cumplir con todos los requisitos, como las verificaciones de antecedentes y requisitos médicos, y no pueden haber recibido una visa de inmigrante.

El proceso inicia cuando el Departamento de Estado emite una invitación al ciudadano estadounidense o familiar residente permanente legal que llenó el formulario I-130.

Los beneficiarios que esperan una visa de inmigrante pueden incluir ciertos hijos y hermanos de ciudadanos estadounidenses y ciertos cónyuges e hijos de residentes permanentes.

Acciones inhumanas

Las denuncias más recientes indican que para frenar la migración, un oficial del departamento texano de Seguridad Pública denunció en un correo electrónico el 3 de julio que en la frontera desplegada por el gobernador, el republicano Greg Abbott, han recibido órdenes "inhumanas" para cumplir esa labor.

"Ordenan empujar a niños y bebés al río Grande y no ofrecer agua a los que cruzan exhaustos", según el diario Houston Chronicle.

La Oficina del Inspector General del departamento de Seguridad Pública de Texas está investigando la denuncia y afirmaron que, "no hay una orden de actuar de esa manera".

LEA: Muerte de niña hondureña bajo custodia migratoria de EE. UU. se pudo prevenir, dice informe