Han pasado 37 años desde que Juan Ramón Matta Ballesteros fue llevado a Estados Unidos, donde fue condenado a 12 cadenas perpetuas por tráfico de drogas y el asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena, aunque de este último cargo fue absuelto porque le implantación de pruebas.

El tiempo, el encierro, las enfermedades y la soledad le han pasado factura al hondureño, quien está grave de salud, según explicó su hija Claudia Matta, la única que puede visitarlo en prisión.

Debido a sus afectaciones, se encuentra en el Centro Médico para Prisioneros Federales de los Estados Unidos (MCFP Springfield), prisión federal de los Estados Unidos en Springfield, Misuri.

"Yo ahorita lo miré y todavía vengo super afectada de lo mal que se encuentra mi papá", dijo entre lágrimas.

"Está irreconocible', usa pañal, cabello largo y no tiene dientes", expresó.

Hace dos años, varios medios de comunicación informaron que había perdido la visión de un ojo por glaucoma, usa oxígeno de forma permanente y tiene problemas en la columna y rodillas.

Juan Ramón Matta fue llevado a Estados Unidos en 1988. En ese momento no existía acuerdos de extradición entre Honduras y Estados Unidos.

Matta Ballesteros no puede comer debido a que tiene las manos paralizadas y ello le ha provocado perdida de peso, casi cien libras, según Duarte.

El abogado Marlon Duarte, apoderado legal de la familia, también declaró que en una de las visitas que le realizó en una prisión en Los Ángeles, Estados Unidos, pudo comprobar el deteriorado estado de salud de Matta.

"Yo fui a ver a Juan Ramón Matta a una prisión en Los Ángeles con su enfermedad de la próstata, inclusive usa pañales en este momento el pelo lo tiene por acá -señaló los hombros-. Está totalmente enfermo, en silla de ruedas, se le cayeron sus dientes ya", señaló el abogado.

En la década de los 80, Matta Ballesteros figuraba como un próspero ganadero y hasta dueño de una línea aérea. En su cúspide, ofreció pagar la deuda externa de Honduras, que en esa época rondaba los 2 mil millones de dólares.

Pero todo era una fachada para tapar el negoció de tráfico de cocaína que movía de Colombia Estados Unidos, país que le seguía los pasos para llevarlo ante su justicia.

Ramón Matta Ballesteros tuvo una relación significativa con los carteles de drogas en México, especialmente durante la década de 1980.

Se le ha vinculado estrechamente con el llamado "Cartel de Guadalajara", liderado por figuras prominentes como Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca Carrillo (Don Neto) y Rafael Caro Quintero. Este cartel fue uno de los principales actores en el tráfico de drogas hacia Estados Unidos durante ese período.

Matta Ballesteros se convirtió en un intermediario clave entre los productores de cocaína en Colombia, principalmente el Cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar, y los carteles mexicanos que facilitaban su distribución en territorio estadounidense.

Esta relación le permitió tener una posición influyente en el mundo del narcotráfico, facilitando el transporte y la comercialización de grandes cantidades de droga a través de la frontera entre México y Estados Unidos.

El 5 de abril de 1988, Matta Ballesteros fue arrestado por agentes de los Estados Unidos en Honduras y posteriormente fue extraditado hacia ese país, una operación ilegal porque la nación hondureña tenía, en ese momento, prohíbo la extradición sus nacionales.

Allí, tras ser declarado culpable por el delito de tráfico de cocaína y la muerte de Camarena en 1985, en México, fue sentenciado a 12 cadenas perpetuas.

No obstante, en 2018, la Fiscalía retiró el cargo del asesinato al confirmar que los indicios que habían en la escena de crimen y que inculpaban a Matta habían sido implantados.

Por esa razón, la familia de Matta ha solicitado a Estados Unidos que lo libere y pague su pena en Honduras, amparado en acuerdos internacionales.

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