Esta sala es la misma donde se desarrolló el juicio y la posterior condena de Juan Antonio Hernández Alvarado, conocido como 'Tony Hernández', hermano del expresidente hondureño.

Se trata de la sala del juez Kevin Castel, conocido por su rigurosidad en casos de alto impacto, pues fue el encargado de dictar condena a Tony Hernández y Geovanny Fuentes Ramírez, entre otros capos que han comparecido ante este estrado.

La sala

A través de una amplia puerta se accede a la sala. Al ingresar se vislumbra un espacio imponente. La sala, que mide aproximadamente 16 metros de largo por 11 de ancho, ubica en el centro al juez, situado en el estrado en posición elevada. En la parte trasera, sobresale el escudo de los Estados Unidos de América.

A la derecha se encontrará el espacio destinado para los testigos, las voces que revelarán conexiones, actividades y sobornos, según sus propias declaraciones, que tienen en apuros al expresidente hondureño.

También en el lado derecho se ubica el jurado, compuesto por 12 hombres y mujeres que tienen la responsabilidad de determinar la culpabilidad o no culpabilidad de los tres acusados.

El pasillo que da acceso a la sala 11 D.

En el lado izquierdo se reservará el espacio para la secretaria y los intérpretes. Frente al juez, se sentarán los tres acusados con sus defensores, mientras que, a su lado, los fiscales presentarán sus argumentos para convencer al juez y al jurado de la consistencia de la acusación.

En el lado izquierdo, a un lado, estarán ubicados junto a los tres acusados, los marshals, responsables de la custodia de los hondureños que enfrentan la justicia.

Toda sala de justicia está diseñada meticulosamente, tras los acusados hay una división de madera para marcar el límite entre las partes que debaten en el juicio y el público.

Son unas cuatro bancas a cada lado, con capacidad para seis personas cada una, y dos bancas adicionales pegadas a la pared para 12 personas más. Este espacio, destinado a presenciar de cerca el proceso judicial, tiene una capacidad total para albergar a unas 50 personas.

La 11 D será testigo de lo que ocurra durante las más de tres semanas que se tiene previsto que dure el juicio.

Si el juicio de Tony Hernández duró tres semanas, es posible que este se extienda por un período aún mayor, considerando las tres defensas y el equipo de fiscales que debatirán, formularán preguntas y harán todo lo posible por desvirtuar o confirmar los cargos.

Medidas de seguridad

Aunque el acceso es libre para todos los interesados en observar el juicio, se somete a estrictos controles desde el ingreso al edificio.

Todos los dispositivos electrónicos deben dejarse en la seguridad ubicada en la entrada del primer nivel.

Las personas solo pueden portar sus documentos y artículos personales, pero se prohíben celulares, laptops, grabadoras, cámaras y cualquier otro dispositivo.

El segundo filtro se encuentra antes de ingresar a la Sala 11 D, en el undécimo piso. En este punto, otro marshall se encargará de asegurar que no se introduzca ningún dispositivo que pueda poner en riesgo la seguridad del juez, fiscales, jurado, defensores y los propios acusados.

Dentro de la sala, se deben seguir estrictas normas, y se solicita total silencio una vez que comienza la audiencia. Aquellas personas que ingresan a la sala deberán permanecer en el recinto hasta que se programen los recesos.

La Sala 11 D, será el epicentro donde se desentrañarán las complejidades del juicio contra Juan Orlando Hernández, Juan Carlos 'El Tigre' Bonilla y Mauricio Hernández.

En esa sala se revelarán verdades incuestionables y determinará el destino de los acusados.

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