El juicio por narcotráfico tráfico y uso de armas contra el expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández (2014-2022) comenzará este día en el Corte del Distrito Sur de Nueva York , un proceso que desnudará tanto los vínculos del crimen organizado con el sistema político que lo obligará a reconstruirse si quiere recuperar su legitimidad.
Esta es lectura del enjuiciamiento del exmandatario hecha por el escritor Óscar Estrada, un periodista y abogado experto conocedor de los entresijos de la delincuencia colectiva en Honduras.
"Entonces, creo yo que va a forzar a un una reconstrucción de de de las estructuras políticas no solamente del Partido Nacional (al que perteneció Hernández), que es obviamente que están sale más afectado en esta crisis por haber sido el que partido que estuvo los últimos 12 años ( en el poder)", expresó Estrada.
La acusación contra Hernández y otros que han enfrentado la justicia estadounidense por tráfico de drogas ha servido de pasarela por donde han desfilado testimonios de excapos de la droga que ha vinculado en sus operaciones a por lo menos 20 figuras de la política.
Juan Orlando Hernández es la figura política más prominente a la que el dinero del narcotráfico sedujo, pues según la acusación, recibió millones de dólares de parte de narcotraficantes para financiar sus campañas políticas de 2013 y 2017.
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A cambio, de acuerdo a la demanda, ofreció protección de cargamentos de droga por medio de los aparatos de seguridad del Estado.
Después de su presidencia entre 2010 y 2014, Porfirio Lobo Sosa, el exlíder de Honduras, ha enfrentado acusaciones persistentes relacionadas con el tráfico de drogas, mientras que su círculo familiar no ha logrado disipar las sospechas.
En 2017, su hijo, Fabio Lobo Lobo, fue sentenciado en un tribunal de Nueva York a cumplir una condena de 24 años de prisión por cargos de "conspiración para el tráfico de cocaína" hacia Estados Unidos.
Durante la lectura del veredicto, la jueza Lorna G. Shofield afirmó que, además de los cargos de tráfico, había suficientes pruebas para señalar que "el acusado abusó de su posición y conexiones políticas", siendo hijo del exmandatario hondureño.
Aunque el partido Libertad y Refundación (Libre), en el poder, ha hecho un festín de Hernández , lo cierto es que su principal figura y coordinador general, Manuel Zelaya, quien gobernó Honduras entre 2006 y 2009, también ha salido salpicado en los testimonios de los narcotraficantes.
El exlider de la banda de Los Cachiros, Devis Leonel Maradiaga, quien será testigo en el juicio contra Hernández, aseguró que pagó 500 mil dólares a Zelaya para que nombrara a un viceministro de Seguridad que protegiera a este grupo criminal. Zelaya negó los hechos.
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La relación política-narcotráfico se volvió una simbiosis difícil de romper, porque "el dinero del narcotráfico, como la droga misma, como la cocaína misma, es adictiva y las élites que han utilizado el recurso del narcotráfico para consolidar su poder", consideró Estrada, autor del libro 'Tierra de narcos'.
"El político necesita grandes flujos de capital para sus campañas políticas y eso hace que el narcotráfico sea un actor importante dentro de las campañas de todos los partidos políticos", remarcó.
En esa misma línea de pensamiento se manifiesta el exasesor jurídico de la Asociación por una Sociedad más Justa, Rafael Jerez, quien consideró que la comparecencia de Hernández ante la justicia debe ser un llamado a la reflexión a las autoridades del gobierno y la oposición para fortalecer la democracia.
A su juicio, la institucionalidad peligra cuando el narcotráfico penetra a los partidos políticos.
Inicio del juicio
Está previsto que las deliberaciones comiencen las 8:30 a. m. (hora de Honduras) en la sala 11 D con los alegatos iniciales de las partes, un proceso rutinario en el que la Fiscalía y la defensa harán un resumen de las tesis que intentarán probar.
El ente acusador dirá al jurado que durante el proceso probará que Hernández fue líder de una “conspiración corrupta” que se valió del uso de instituciones de seguridad del Estado para exportar al menos 500 mil kilos de cocaína a Estados Unidos entre 2004 y 2022.
Y la defensa alegará que esas imputaciones son parte de declaraciones falsas de excapos del narcotráfico de Honduras en venganza contra Hernández porque este los combatió ferozmente cuando fue mandatario y que tampoco hay evidencias de ello.
Conspiración para el tráfico de drogas: Se le imputa haber facilitado y protegido rutas de narcotráfico que pasaban por Honduras, permitiendo el transporte de grandes cantidades de cocaína hacia Estados Unidos.
Uso de armas de fuego: Se le acusa de haber autorizado y facilitado el uso de armas de fuego para proteger los cargamentos de droga y asegurar su tránsito por el país.
Conspiración para el lavado de dinero: Hernández también enfrenta cargos por supuestamente haber participado en operaciones de lavado de dinero, procedente de las ganancias ilícitas del narcotráfico, para financiar su campaña política y enriquecimiento personal.
Para probar lo anterior, los Fiscalía presentará a exlíderes de carteles hondureños que aseguran que se asociaron con Hernández para que, a cambio de millones de dólares en soborno, les diera protección con elementos de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para mover cargamentos de cocaína por el territorio nacional con destino a Estados Unidos, principalmente cuando fue gobernante.
De igual manera, la Fiscalía mostrará 1,000 gigabytes de evidencia que, asegura, muestran las supuestas conexiones con estos capos.
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