La peregrinación se llevó a cabo en distintos hogares, desarrollándose al aire libre como una procesión callejera con velas encendidas que culmina en la casa de un anfitrión, donde se solicita posada.

Participan tanto niños como adultos, quienes cargaron las imágenes de María y José, acompañados de los peregrinos que tocan guitarras y entonan villancicos.

Al llegar a una vivienda, desde afuera cantan: "En el nombre del cielo, os pido posada, pues no puede andar mi esposa amada...".

Desde el interior de la casa, responden: "Aquí no es mesón, sigan adelante, no les puedo abrir, no vaya a ser un tunante...".

La actividad tiene un trasfondo espiritual y se fundamenta en principios bíblicos, brindando a los pobladores de Copán Ruinas una valiosa oportunidad para evangelizar y compartir sus creencias.

Image
Los pobladores en las tradicionales posadas celebradas en Copán Ruinas.

La festividad

La actividad es organizada por la parroquia San José Obrero de Copán Ruinas y es apoyada por la Municipalidad.

"Estas tradiciones, que reviven el nacimiento de Jesús, son imperdibles. Para nosotros, constituyen una festividad que nos une, y cada año es anhelada con entusiasmo por los habitantes", explica Carlos Álvarez.

Al dar la bienvenida a los peregrinos, se comparte no solo chocolate, café, tamales y pan, sino lo más significativo: la fe, el amor y la solidaridad entre los habitantes de Copán Ruinas.

Image
Los peregrinos en Copán Ruinas cargas las imágenes de María y José.

Las posadas en Honduras

La llegada de las posadas navideñas en Honduras se remonta al siglo XVI, cuando misioneros llegaron con el propósito de difundir la religión católica.

Su llegada a México marcó un período en el cual buscaron inculcar la fe en Jesucristo en las creencias de los aztecas.

Aprovecharon las festividades que los aztecas celebraban en esa época, las cuales, con el tiempo, fueron gradualmente sustituidas por las tradiciones cristianas. Este proceso contribuyó a la incorporación de las posadas navideñas en la cultura hondureña.

Image

Al concluir la peregrinación, los niños disfrutan de las tradicionales piñatas, una hermosa manera de celebrar la próxima llegada del niño Jesús en los corazones de los hondureños.

LEA: El ritual de los siete granos para atraer riqueza y abundancia en Navidad y Fin de Año ¿En qué consiste?