Las pandilleras acusadas fueron identificadas como: Claudia María Lemus Aceituno, Lesbia Ondina Rodríguez Orellana, Cherry Darling Guevara, Heidy Jackeline Palma Rivera, Karen Lorena Ávila Pavón, Leyla Rosmeri Figueroa Pavón, Susana Godoy Leiva, Arleny Sarai Guerra Portillo y Francis Margarita Chavarría Ávila, todas ellas guardan prisión actualmente.

La acusación es por los delitos de asociación para delinquir, asesinato, asesinato en su grado de ejecución de tentativa inacabada, incendio cualificado, porte ilegal de arma de fuego prohibido y porte de arma de fuego permitida.
Según las investigaciones llevadas a cabo por la sección de Muertes Cometidas por Estructuras Criminales Organizadas de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida (FEDCV) en colaboración con la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), las integrantes de la Pandilla 18 tenían definidos sus objetivos.
Para el ataque se distribuyeron para localizar a las privadas de libertad, quiénes estaban ubicadas en diversos módulos, a las que les dispararon, y al menos a 23 de ellas las quemaron.
Planificado
Fue según la Fiscalía, "una operación meticulosamente planificada", las acusadas, se encontraban en los módulos 6 y 7, emplearon armas de fuego de diversos calibres, tanto prohibidas como permitidas, así como objetos punzocortantes y contundentes.
"Lograron someter a cuatro policías penitenciarias, despojándolas de las llaves de los módulos y de los tableros que contenían los listados de la población penitenciaria", dice el comunicado del Ministerio Público.
Posteriormente, las colocaron boca abajo antes de encerrarlas en el módulo 6. Luego se dirigieron a otros espacios que albergaban al resto de la población penitenciaria.
Simultáneamente, otro grupo de reclusas pertenecientes a la pandilla 18 se dirigió hacia los módulos 1 al 4, donde se encontraban las mujeres afiliadas a la mara Salvatrucha (MS-13).
Según relata la Fiscalía utilizaron una almágana, golpearon los candados de los módulos hasta lograr acceder a ellos.
Las acusadas y sus acompañantes desactivaron las cámaras de seguridad en la instalación penitenciaria.
"La coordinación era meticulosa y sorpresiva y fue el momento en el que ejecutaron a las 23 reclusas".
Mientras tanto, describe el Ministerio Público que otras 23 reclusas al escuchar las detonaciones de armas, en un intento por salvar sus vidas cerraron el hogar número 1 del módulo 1, para evitar que sus agresoras ingresaran, sin embargo, al ver que no podían entrar, rociaron un líquido inflamable y les prendieron fuego.
"Las víctimas no pudieron salir del sitio, ya que desde afuera las acusadas les disparaban, lo que provocó que perdieran la vida, algunas calcinadas y otras asfixiadas por inhalación de monóxido de carbono".
Les dan armas
Para cometer los ilícitos, según la investigación, las nueve pandilleras obtuvieron desde el exterior del centro penal, armas de fuego, como: 11 pistolas de distintos calibres (9 milímetros, 380 y 45 milímetros), también se detectaron armas de uso prohibido, entre ellas: fusiles, subametralladoras y un arma de fuego perteneciente a la Policía Nacional, mismas que fueron recolectadas al interior de la penitenciaría.
Según informó la Fiscalía, las investigaciones continúan su curso a fin de individualizar a otras presuntas participantes de estos crímenes, para lo cual aseguran que se trabaja en distintas pericias técnicas y científicas.
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