Son casi 118 mil habitantes del municipio de Catacamas en Olancho que están atemorizados, las pugnas entre bandas que trafican drogas crea tensión y miedo.
Las últimas muertes muestran el escenario de saña y violencia con la que se enfrentan a diario. Una conducta que según una fuente de entero crédito de la Secretaría de Seguridad es "típica del crimen organizado en el sector".
El último incidente se registró el 24 de octubre de 2023, en el sector de San Pedro en Catacamas dejó dos hombres calcinados, uno identificado como Harby Rigoberto Vargas Sánchez y el otro, sería su cuñado oriundo de La Ceiba.
Ambos cuerpos según el dictamen forense presentaban cuatro disparos cada uno.
"Este hecho es brutal, pero es una estructura criminal que atacó a otra", dice la fuente de Seguridad a tunota.com
Según las pesquisas de las autoridades policiales esta es la respuesta que el grupo criminal dio porque "los que fallecieron habían hecho algo a los hechores y esto se va a continuar dando. Seguirán pegando y pegando", advirtió el funcionario.
Todo según la fuente se origina por "los tumbes de droga que las organizaciones se hacen para tener el control en la zona".

La realidad
Pese a la advertencia de que la violencia seguirá impactando en el corredor olanchano, la Secretaría de Seguridad dice que hay una baja en las estadística en comparación al 2002.
"Está muy por debajo a las estadísticas de los últimos cuatro años. Las condiciones han mejorado en términos generales, pero estos casos siempre impactan", lamenta.
Olancho en el 2022 según la Secretaria de Seguridad cerró con 334 homicidios,.
Migdonia Ayestas del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH) dice que son dos municipios los generadores de violencia: Catacamas y Juticalpa.
"La pelea del territorio del crimen organizado, narcotráfico y cultivos de hoja de coca es el disparador de la violencia", refiere.
Asegura que en Catacamas son tres grupos que están actuando y se están matando entre ellos.
Jueces y periodistas amenazados
Tanto los jueces como los periodistas y comunicadores sociales en Olancho están amedrentados.
Los criminales ordenaron a los jueces no proceder en los hechos violentos que se suscitan en la zona.
A los periodistas y comunicadores les prohibieron dar cobertura a operativos de la Policía, asesinatos de integrantes de su organización y cualquier hecho que involucre narcoactividad.
"El Estado debe investigar hasta lo que pasa con los jueces para que no sean intimidados en la impartición de justicia", señaló.
Control absoluto
Los conflictos de la droga, está llevando a pleitos territoriales, dice Raúl Pineda Alvarado, analista.
Se están dando una serie de defraudaciones, traiciones, engaños, tumbes. "Todo eso se paga con la muerte. Gracias a Dios, Colón y Olancho son los departamentos en donde las bandas ejercen un control absoluto", lamenta.
Pineda Alvarado dice que la presencia de autoridad es muy relativa. "En Olancho se hace la droga y se vende", dice el analista.
Pero si algo tiene claro Raúl Pineda Alvarado es que los narcos que pagaron condenas en Estados Unidos y están regresando al país, no están generando problemas.
"Son unos dos que cobran deudas, son dineros que no les pagaron. Lo que sí es cierto es que negociaron, les dejaron ciertos bienes y dinero", relató.
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