Según el artículo 194 del Código Penal de Honduras, el parricidio se define como el asesinato de ascendientes, descendientes, cónyuges o personas con una relación similar.
La pena por este delito es de 20 a 25 años de prisión, con un aumento del tercio de tiempo en casos de alevosía o ensañamiento.
En contraste, el artículo 195 establece que la conspiración, proposición o provocación para cometer el mencionado crimen tiene una pena reducida de entre 6 a 8 años de prisión.
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Casos recientes
En un incidente ocurrido el 9 de marzo en la colonia Betania de Tegucigalpa, Cinthia Paola Ávila Zambrano, de 38 años, atacó mortalmente a su madre Domitila Zambrano, de 63 años, durante una discusión en su hogar.
La Policía Nacional la detuvo, encontrándola con la ropa manchada de sangre y, de manera perturbadora, posó con una sonrisa en señal de orgullo por el crimen. El Juzgado de Letras Penal de Tegucigalpa emitió el 14 de marzo una orden de auto de formal procesamiento con prisión preventiva contra Ávila Zambrano.
En otro lamentable suceso el 14 de marzo en el barrio Cabañas de San Pedro Sula, Paola Fernández, de 34 años, acabó con la vida de su hija Angely Fernández, de 6 años, antes de quitarse la vida con un arma blanca.
Familiares indicaron que la progenitora enfrentaba una profunda depresión tras perder a su pareja durante el embarazo y luego a su madre.
Según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en el año 2023 se documentaron un total de 53 casos de parricidio en el territorio nacional. Entre las causas se incluye la falta de comunicación efectiva y una juventud desorientada marcada por las drogas y la violencia.
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