Estas acusaciones se centran en su participación en una sesión extraordinaria del Congreso Nacional que se celebró los días martes y miércoles.

El PSH, en un comunicado oficial, repudió la persecución alegando que no solo sus diputados se vieron afectados, sino también su personal.

Además, informaron que la oficina de la diputada Iroshka Elvir fue cerrada con candados y cadena, y sus miembros fueron agredidos por el personal de la bancada de Libertad y Refundación (Libre), "utilizando objetos contundentes que ponían en peligro la vida de sus colaboradores".

El partido destacó que fueron los primeros en convocar a un diálogo abierto con todas las fuerzas políticas, específicamente al presidente del Congreso Nacional.

También rechazaron las afirmaciones de Luis Redondo de que su bancada "estaba impulsando un golpe de Estado".

Ante esta situación, la bancada del PSH anunció que no asistirá a ninguna convocatoria de diálogo por parte del presidente del Congreso Nacional.

"A menos que se garantice públicamente el cese de la persecución política contra sus diputados, la estabilidad laboral de sus colaboradores, el acceso libre a las instalaciones del Congreso Nacional y, sobre todo, el derecho a la vida que ha estado en peligro en los últimos días", expresaron luego de que Redondo citara a los jefes de bancada a una reunión el lunes próximo.

Carlos Umaña, diputado del PSH, declaró que "no vamos a aceptar ningún diálogo porque nos han despedido a nuestro personal y han utilizado a sus empleados en el Congreso Nacional para atacarnos".

Por su lado, Jhosy Toscano, jefe de bancada del PSH, expresó su solidaridad con las diputadas perseguidas.

"Nuestras diputadas no están solas. Cuando la lucha es contra los tiranos y aquellos que quieren imponerse, saldremos a defender a nuestros miembros que sean perseguidos por intereses mezquinos de un grupo político", cerró.

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