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Según la investigación, los imputados habrían cometido el ilícito penal en septiembre de 2016.

En ese momento, el afectado fue detenido cuando se dirigía a sus actividades diarias. Pero, mientras transitaba por el bulevar Fuerzas Armadas, presenció la persecución que los agentes policiales hacían a varios jóvenes miembros de la pandilla 18, quienes estuvieron involucrados en un accidente previo.

En la persecución se dispararon armas de fuego lo que provocó la alarma de varias personas, un escenario que también fue observado por el ofendido.

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Lo detienen

No obstante, el afectado fue detenido por considerarse sospechoso de ser uno de los jóvenes implicados en la persecución.

A pesar de que explicó su inocencia y proporcionó testimonios de sus superiores que respaldaban su versión, fue llevado a la Cuarta Estación Policial.

Una vez allí, lo encerraron en una celda junto con miembros de pandillas, donde fue objeto de golpes y estrangulamiento por parte de los agentes policiales, a punto de casi asfixiarlo.

Pese a sus reiterados intentos por demostrar su inocencia en relación con los hechos de la persecución y el accidente, no le hicieron caso.

Posteriormente, lo trasladaron junto con otros jóvenes, a las instalaciones de la Dirección Policial de Investigación (DPI), por orden del subcomisionado de policía Marlon Enrique Lagos, quien justificó su acción afirmando que ya había reportado la detención de siete pandilleros.

En la DPI, al afectado lo presentaron ante los medios de comunicación como miembro de la Pandilla 18, lo que resultó en una difamación pública de su nombre y reputación señala el Ministerio Público.

Verifican

Los fiscales de Derechos Humanos constataron que los exagentes de la DPI, Carlos Moisés García Gutiérrez y Denis Antonio Muñon Aroca, estuvieron presentes durante el traslado del afectado a las instalaciones de la DPI con el fin de ser presentado nuevamente a los medios de comunicación.

Durante este proceso, los agentes abusaron del uso de la fuerza del Estado, los exagentes vejaron al afectado, golpeándolo en varias partes de su cuerpo, tal como lo establece el dictamen médico forense.

Además, de la investigación realizada, se acredita que los pandilleros afirmaron no conocer al afectado, lo que respalda la versión del mismo de su inocencia en relación con los hechos.

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