Roxana está a punto de cumplir 51 años, es originaria de Tegucigalpa, Francisco Morazán, y después de separarse de su esposo, no se imaginaba que volvería a los escenarios, ya sea para cantar o participar en obras de teatro, que han sido su pasión desde niña y un don que Dios le otorgó.

Actualmente, forma parte del musical "Mentira" y también realiza audiciones para diferentes proyectos como cortometrajes, documentales, miniseries y comerciales.

"Estoy aquí en este mundo (de las artes)", dijo Roxana Hernández a tunota.com después de relatar los 20 años de violencia machista que vivió después de casarse a los 21 años.

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Las alas de Roxana para seguir actuando fueron "cortadas" por su pareja, con quien tuvo cuatro hijos; él, a pesar de que también le gustaba promover el arte, le dijo que al ser su esposa, debía olvidarse del teatro y la música debido a los celos. "Me decía que la gente del teatro era loca y me alejó totalmente".

La hondureña también es contadora pública, lo que le abrió puertas en muchas empresas, pero en poco tiempo de trabajar decidía renunciar por los celos y el machismo de su esposo.

¿Cómo conoció a su ex esposo?

Roxana comentó que conoció a su esposo un 15 de septiembre mientras caminaba con unas primas por el bulevar Morazán de Tegucigalpa y desde el inicio de la relación como novios, observó que era posesivo, controlador, celoso y no le gustaba que hablara con sus amigos ni que saludara a ninguna persona.

"Lo fui permitiendo porque decía que es mi pareja y lo tengo que respetar. Llegó a un punto en el que me alejó incluso de mi propia familia, me aisló casi en un 80 por ciento. Me dediqué a ser madre y ama de casa a tiempo completo", dijo.

Con el tiempo, Roxana aseguró que su esposo se volvió agresivo, le gritaba, le lanzaba objetos, le respondía con palabras fuertes y feas, con insultos que denigraban a la mujer.

Incluso, agregó, su expareja agarraba tazas de la cocina y se las quebraba en su propia cabeza, o agarraba un cuchillo pretendiendo hacerse daño, o más allá, le agarraba las manos y las dirigía hacia él mientras ella le reclamaba: "¿quieres que me incriminen?".

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"Gracias a Dios, soltaba sus manos de las mías, sino a saber dónde estaría ahora”, expresó.

La hondureña aseguró que sus hijos solo presenciaban cuando su padre le gritaba a ella, pero a puerta cerrada en su habitación, solo ella sabía lo que sufría.

"Mis hijos me decían: ¿mami, por qué aguantas?", recordó, mientras revelaba que un día dijo: "ya no más" y se dirigió al Ministerio Público a denunciar a su ex pareja, después de informarse sobre los derechos de la mujer.

El acoso y el hostigamiento de quien fuera su pareja no terminaron con su separación, pero con el apoyo de sus hijos, familiares y amistades, y sobre todo el regreso a las actuaciones y audiciones, ha logrado recuperar sus alas y ha vuelto a volar en el arte, como puede con los grupos en los que participa, ya que lamenta que en Honduras se apoye poco o casi nada al artista nacional.

Consejo a quienes sufren violencia

Para concluir, Roxana Hernández dijo que ninguna mujer merece ser tratada de la manera en que lo hizo su expareja con ella, por lo que sugirió a las mujeres hondureñas que viven en violencia machista que nunca es tarde para poner un alto y alejarse.

"A veces ponemos de excusa a nuestros hijos, decimos que por ellos aguantamos, porque queremos que crezcan en un hogar integrado, pero a veces es mejor que vivan con la madre a que en un ambiente de discordia y violencia, porque ellos (los niños) van aprendiendo y eso se vuelve un ciclo vicioso y hay que cortarlo", indicó.

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