Cada 22 de septiembre en Honduras se celebra el Día Nacional de No Fumar, por decreto número 182-93. En éste se considera que el uso del tabaco en la población puede inducir a la niñez y a la juventud a fumar y consumir otras drogas.

Además, está ampliamente demostrado que su consumo provoca cáncer del pulmón, enfermedades cardiovasculares y del aparato digestivo, así como problemas en las vías respiratorias.

Puede leer: Estos son 5 hábitos que producen cáncer de garganta y boca que nunca te imaginaste (no solo es fumar)

A sabiendas que la lucha contra el tabaquismo es a nivel mundial y Honduras no puede excluirse de la misma, tunota presenta el testimonio de una hondureña que consumió cigarro por más de 30 años y hoy asegura que sí se puede dejar esta adicción, siempre y cuando se ponga en primer lugar, el interés y compromiso.

Se trata de una mujer con mucho carisma, rodeada de una familia que la envuelve de amor. La identificamos como “Reina”, una capitalina que desde temprana edad comenzó a fumar. Fue cuando miraba que sus compañeros de colegio lo hacían y pasaba por su inocente mente ¿y por qué yo no lo hago?

Periodista: ¿Doña Reina, desde cuándo usted comenzó a fumar? 

Reina/. Yo fumé cigarrillo cuando estaba en educación media, por allí. A los 18 años, cuando uno se iba a practicar las clases más difíciles, y después de la comida entre los compañeros, era rutina un cigarrillo.

¿Por cuánto tiempo fumó?

R/. Por más de 30 años, ya era un problema. El consumo es progresivo, uno empieza como jugando e imitando a los otros.

¿Fue criticada por familia y amigos?

R/. Definitivamente, sí. Hay un estigma a nivel personal, uno se siente como fuera del grupo, como que no encajara, entonces el consumo se vuelve necesidad y a la vez uno se da cuenta. Para llegar a ese punto de dejarlo, para algunas personas es fácil y para otras es muy difícil; depende del carácter de cada uno.

La familia me pedía que dejara de fumar y uno dice: eso no es un problema para mí, yo fumo porque yo quiero.

¿Al día cuánto gastaba en cigarros? 

R/. Yo inicié comprando por unidad y luego por paquetes y empecé por el pequeño, después el grande y así crecía la tolerancia hacia el consumo.

¿Tuvo problemas en su salud?

R/. Sí, las infecciones a nivel respiratorio ya eran más frecuentes en mi cuerpo, pero la tolerancia hacia el consumo era grande. Entonces, yo las disimulaba y no les ponía atención. Comencé a sentir esos problemas en mi salud a los 45 años.

¿Por qué fumaba?

R/. Por desahogo. Como cuando ocurre algo que usted no domina o no depende de usted o que afecta y no se considera capaz de enfrentarlo.

¿Cómo logró dejar el cigarrillo?

R/. La primera y única vez que busqué ayuda y que la encontré fue cuando fui al Ihadfa, es un lugar público. Tiene muchas ventajas, hay apoyo psiquiátrico e individual y grupal. Los grupos son con apoyo psicológico.

Yo dejé de fumar desde el año 2008, fue como un plan, un premio a mí misma, yo ya tenía deseo de crecer como persona. A finales del 2007 fueron meses cruciales y tomé la decisión de pedir ayuda, porque ya lo había intentado y no lo había logrado.

¿Qué la llevó a la decisión de dejar el cigarrillo? 

R/. Punto número uno fue porque empecé a ir a una iglesia. Un día los pastores me visitaron, en octubre de 2017, y yo en mi baño tenía colillas de cigarro y ellos al llegar a mi hogar me pidieron prestado el baño, y allí se dieron cuenta que yo fumaba y tuve que decírselos. Me di cuenta que ellos ya sabían porque miembros de la iglesia les habían dicho que me sentían el olor a tabaco.

Punto número dos, fue porque mi sobrina empezó a estudiar Medicina y junto a mi hija se pusieron de acuerdo y fueron al Ihadfa y se informaron sobre el consumo del cigarro y mi hija me enfrentó y me dijo, mamá vos estás enferma, necesitás ayuda. Si seguís consumiendo te vas a enfermar, te vas a morir. Después de eso yo reflexioné y eso me llevó, me empujó a darme cuenta en mi ser que yo sola no podía.

Aun así, yo seguía fumando y me alejé de la iglesia, pero existía en mi esa presión de dejarlo.

El 31 de diciembre del 2007, un hijo me dijo que vendría a visitarme y me compré una caja de cigarros y dije que era para fumarla con mi hijo, pero él no vino y aún así yo me los fumé.

En los primeros días de enero tomé la decisión de ir al Ihadfa e inmediato entré en tratamiento con psiquiatra y comencé a ir a sesiones grupales y desde entonces no he dejado de asistir y sigo yendo, es así como lo he dejado.

¿Cómo se puede dejar la adicción al cigarro?

Dejar cualquier adicción es un proceso y dejar de fumar no es fácil; pero, no es imposible, y el primero requisito es el convencimiento de uno mismo de que ocupa ayuda y buscarla.

Debe saberlo

Según un reciente informe del Instituto Hondureño para la Prevención del
Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia (Ihadfa), cuatro personas
mueren por día en Honduras a causa del tabaquismo.

De todas las muertes que se producen en el país, 7.8 por ciento pueden ser atribuidas al tabaquismo. Además, un total de 1.237.845.841 de lempiras es el costo directo
en el sistema de salud a causa del consumo del cigarrillo.