En su discurso, Castro comenzó declarando: "Reafirmo mi compromiso ineludible por la paz. Este 2024 cumplimos diez años de la proclama de América Latina y el Caribe como zona de paz, ratificada en la II cumbre de la Celac realizada en La Habana, Cuba".
Destacó que, pese a las dificultades, la región ha mantenido su histórica costumbre de ser libre de conflictos armados y bélicos.
Por ello, hizo un llamado a ratificar el compromiso del bloque para evitar que algún país de América y el Caribe recurra a la violencia contra otro país hermano.
Castro enfatizó que los problemas y diferencias entre los países de la región deben resolverse internamente, sin intromisiones o presiones externas, utilizando el diálogo como herramienta y teniendo en cuenta el bienestar regional y la autodeterminación de los pueblos.
Respeto a principios de los pueblos
Además, subrayó que la paz no es solo la ausencia de conflictos, sino también la justicia, la memoria, la verdad, el derecho de los niños a la educación, la lucha contra la pobreza, "es terminar con el hambre, que es la peor forma de violencia".
"La paz en América Latina y el Caribe debe basarse en el respeto a los principios de no injerencia en los asuntos internos de ningún Estado, la soberanía nacional, la igualdad de derechos y la libre determinación de los pueblos", agregó.
Asimismo, instó a los países de la Celac a fomentar la amistad, la cooperación y el intercambio.
"América Latina tiene en mía a una defensora por la paz", concluyó en su discurso.
La VIII cumbre de la Celac reúne a los 33 países miembros con el objetivo de lograr una integración regional efectiva en una región marcada por la diversidad de los países.
El evento cuenta con la presencia de mandatarios de izquierda, incluidos el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; Venezuela, Nicolás Maduro, y Colombia, Gustavo Petro.
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