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En un mundo donde la crisis climática se intensifica, su enfoque integral que vincula la esperanza económica con la acción climática ha llamado la atención internacional.

La gestión de Castro ha tomado medidas significativas en el ámbito ambiental, incluyendo la protección de los bosques, un recurso vital tanto para la biodiversidad como para la mitigación del cambio climático.

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La presidenta ha mostrado un firme compromiso con la protección de los bosques del país y la reducción de la deforestación, con el objetivo de atraer inversiones de países más ricos que son responsables del calentamiento global.

El plan de Honduras es vender compensaciones de carbono a naciones que no pueden alcanzar sus objetivos de cero emisiones netas mediante el despliegue de energías renovables o tecnologías eficientes.

Los fondos obtenidos se destinarían a crear empleos en la silvicultura sostenible, mejorar la producción de café y restaurar los bosques. Además, se busca potenciar el ecoturismo como una empresa lucrativa.

Su gobierno también se ha enfocado en impulsar la industria del café, vital para la economía hondureña, a través de prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

LDC en Honduras: primera década en la tierra del café || Louis Dreyfus  Company
Recolector en finca de café. Foto: LDC.

Esta fusión de economía y ecología no solo apunta a mejorar la calidad de vida de los hondureños, sino que también establece un modelo para otros países en desarrollo, mostrando que es posible perseguir el crecimiento económico sin sacrificar la sostenibilidad ambiental.

En palabras de la presidenta Castro en la COP28 en Dubai: "La esperanza es reducir la pobreza, detener la inmigración y limitar la deforestación. Esta es una lucha contra los enemigos de las selvas tropicales y la vida silvestre y para mostrar cómo las selvas tropicales pueden reducir la contaminación y capturar CO2".

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Reconocimiento

La publicación en la revista Forbes se refiere al reconocimiento internacional de estas políticas y su enfoque progresista es un motivo de orgullo para Honduras.

También, indica que el país está en el camino correcto hacia un desarrollo que respeta y protege los recursos naturales, a la vez que busca mejorar el bienestar económico de sus ciudadanos, argumenta el secretario privado de la presidenta, Héctor Zelaya.

En la COP28, Castro se comprometió a detener la deforestación en la Moskitia, la segunda selva tropical más grande de Centroamérica. Su gobierno ha revertido el 51% de la deforestación en la Reserva Río Plátano y ha desplegado a 2,000 soldados para proteger áreas naturales.

Este enfoque integral no solo busca salvar las selvas tropicales y crear empleos, sino también detener la migración. Castro ha dejado claro que la mitad de la población de Honduras vive en o cerca de las selvas tropicales, y su protección es fundamental para el futuro del país.

La presidenta Castro entiende el valor de las selvas tropicales como aspiradoras naturales de CO2, generadoras de empleo y fuente de orgullo nacional, esperando que el mundo desarrollado reconozca y apoye estos esfuerzos.

Honduras, con una población de 10 millones y una tasa de pobreza del 74%, tiene aproximadamente el 56% de su territorio cubierto por bosques, hogar de una rica biodiversidad.

Bajo la gestión de Castro, la deforestación se ha reducido en un 51%. Como la primera presidenta mujer de Honduras y única en América Latina, Castro ha desafiado el estatus quo, marcando una diferencia significativa desde su toma de posesión.

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