El modus operandi de esta red que generó varios asaltos parecía calculado al milímetro. No se trató de robos improvisados.
Según la investigación de la Fiscalía Especial de Delitos Comunes (FEDCOM), los cuatro integrantes: Jonathan Carbajal Raudales, Nelson Nolasco Rivas, Gina Nolasco Rivas y Fabiola Lanza Cáceres, elegían a sus víctimas con anticipación, sobre todo personas que asistían a conciertos o actividades nocturnas en Tegucigalpa.
El 27 de septiembre de 2024, la rutina que perfeccionaron comenzó a desmoronarse. A las 8:45 de la noche, dos ciudadanos regresaban en su Toyota Corolla y se detuvieron frente a una pulpería cerca del desvío a Ojojona.
De la oscuridad emergió una mujer armada, apuntándoles directamente. “Súbanse al carro y no les pasará nada”, ordenó.
La banda que huía hacia Ojojona
El modus operandi se diseñó para no dejar margen de reacción. Primero, una de las mujeres se encargó del control del vehículo a punta de pistola.
Segundos después, aparecía la segunda cómplice y, de manera sincronizada, dos hombres abordaron el auto.
Una vez en movimiento, los despojaban de todo: celulares, dinero y, finalmente, del vehículo.
Luego abandonaron a las víctimas en un punto aislado y huían, casi siempre con rumbo a Ojojona, donde se sentían seguros.
Ese 27 de septiembre no fue diferente. Tras robarles el carro y las pertenencias, dejaron a las víctimas varadas en medio de la noche.
Pero la suerte de la banda cambió cuando, quince minutos después, un conductor se detuvo a ayudar a las víctimas y los trasladó a la posta de El Tizatillo.

DPI: la caída de la banda
La reacción policial fue inmediata. Los agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) localizaron el vehículo y, dentro de él, a los cuatro sospechosos.
La escena lo decía todo: Jonathan Carbajal portaba un arma Hi Point con 14 cartuchos. Los demás tenían celulares y dinero en efectivo.
En el reconocimiento fotográfico, las víctimas no dudaron: identificaron plenamente a sus asaltantes.
La Fiscalía logró presentar pruebas suficientes para que los jueces emitieran sentencia condenatoria por los asaltos.
- Jonathan Carbajal Raudales y Nelson Nolasco Rivas: 18 años y 9 meses de prisión.
- Gina Nolasco Rivas y Fabiola Lanza Cáceres: 15 años de reclusión.
Lea también: Miedo en El Manchén: pacientes y médicos enfrentan asaltos a diario
La banda asaltaba y sembraba miedo
Los investigadores concluyeron que la banda se especializó en asaltos de alto impacto emocional.
No solo robaron vehículos: sembraron miedo. La captura de esta estructura criminal trajo un respiro para las víctimas y para Tegucigalpa, una ciudad que la golpea la violencia urbana.
Su modus operandi, que alguna vez fue su mayor ventaja, terminó siendo la clave de su caída.
