Después de 45 días consecutivos de asambleas informativas impulsadas por el Colegio Médico de Honduras (CMH) en los 18 departamentos del país, la parálisis de la consulta externa en la red hospitalaria pública ha dejado de ser un mero conflicto administrativo para convertirse en una bomba de tiempo para pacientes con enfermedades crónicas.

Con más de 29,000 consultas especializadas no atendidas y cerca de 4,000 cirugías electivas suspendidas, la interrupción del servicio rutinario golpea con severa dureza a la población más vulnerable: los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles.

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Durante el foro Frente a Frente de este día, un panel de destacados especialistas integrado por el diputado y ex subsecretario de Salud, Roberto Cosenza; el doctor en Salud Pública y epidemiólogo, Manuel Sierra; y el vicepresidente del Colegio Médico de Honduras y cardiólogo intervencionista, Haroldo López, analizó los efectos colaterales de este estancamiento institucional.

INVITADOS DE FRENTE A FRENTE
Invitados de Frente a Frente.

Las conclusiones del debate apuntan a que la suspensión del seguimiento médico rutinario está empujando a miles de ciudadanos hipertensos, diabéticos, renales y oncológicos hacia un inminente colapso físico, financiero y emocional.

65% de la consulta en riesgo: hipertensión y diabetes desatendidas

De acuerdo con las estimaciones presentadas en el foro por el doctor Manuel Sierra, aproximadamente el 65% de los usuarios que acuden diariamente a la consulta rutinaria padece de hipertensión arterial, mientras que el 40% sufre de diabetes mellitus.

El problema radica en la dinámica de distribución de medicamentos del sector público. Para que un paciente crónico pueda retirar sus fármacos en la farmacia de un hospital público como el Hospital Escuela, el Instituto Nacional Cardiopulmonar (Instituto del Tórax) o el Hospital Mario Catarino Rivas, la normativa exige la presentación de una receta médica física vigente, firmada y sellada por el especialista en la consulta externa.

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Al mantenerse cerrados los consultorios, el circuito administrativo se interrumpe: no hay evaluación de signos vitales, no hay actualización de expedientes y, por ende, no hay emisión de recetas.

Durante la transmisión, el doctor Manuel Sierra detalló la estructura del gasto de bolsillo al que se ven empujados los pacientes crónicos ante el cierre de los consultorios estatales.

Un tratamiento mensual básico para controlar la diabetes en el mercado privado requiere un desembolso mínimo de cuatro mil lempiras, mientras que un esquema para la hipertensión arterial demanda unos tres mil lempiras mensuales. Estos valores no contemplan el costo de los exámenes de laboratorio ni los estudios de diagnóstico por imágenes.

"Ser pobre y tener una enfermedad crónica en Honduras es terrible ( … ) no hay un sistema de asistencia social para la tercera edad, no hay medicamentos", dijo el doctor.

El riesgo inminente de infartos y derrames

La consecuencia directa del colapso de la atención preventiva es la saturación en los servicios de urgencias. El doctor Haroldo explicó que, al no recibir la atención en la consulta externa ni los medicamentos necesarios, los pacientes hipertensos y diabéticos sufren crisis hipertensivas severas que desembocan en accidentes cerebrovasculares (derrames) e infartos agudos de miocardio.

"El paciente cardiológico no puede esperar, nunca puede esperar ( ... ) En el Instituto del Tórax intervenimos cuatro pacientes cardiológicos críticos en medio de las asambleas porque no los podemos abandonar", manifestó.

Esta dinámica distorsiona el funcionamiento de las emergencias hospitalarias, las cuales deben absorber la demanda de pacientes descompensados que debieron ser estructurados y mantenidos estables en la atención primaria o en las citas de seguimiento.

El plan de rescate: 72 horas para solucionar crisis

Ante el estancamiento de las negociaciones entre la Secretaría de Salud y el Colegio Médico por el pago de salarios adeudados a un sector del personal por contrato e interino, los panelistas coincidieron en que el conflicto requiere un mecanismo de resolución expedito y un plan posterior de compensación clínica.

El vicepresidente del gremio médico, Haroldo López, lanzó en el foro una propuesta concreta: la realización de un cónclave o "encerrona" técnica de un máximo de 3 días en el que se instalen mesas de trabajo con representantes de la Secretaría de Salud, la Secretaría de Finanzas, Dirección de Servicio Civil y delegados del Colegio Médico.

"Nos encerramos con ocho mesas técnicas que se distribuyan por expedientes... Al primer día que nos sentemos volvemos a la normalidad en las consultas externas mientras se procesan los pagos", manifestó.

Por su parte, el diputado Roberto Cosenza respaldó la efectividad de este procedimiento, recordando que durante su gestión administrativa en la Secretaría de Salud se utilizó una metodología similar para depurar más de 600 expedientes y firmar nombramientos hasta altas horas de la noche en un solo fin de semana.

Finalmente, el epidemiólogo Manuel Sierra enfatizó la urgencia de estructurar un plan de recuperación de la deuda quirúrgica y de consulta externa.

Dicho plan debe incluir la extensión de horarios de atención durante los fines de semana, la depuración individualizada de las listas de espera y el fortalecimiento del primer nivel de atención.