Todo comenzó con una denuncia anónima, según un informante. En el barrio El Centro, aldea Siria, municipio de Cedros, alguien decidió hablar y describió movimientos sospechosos de la banda Caper.

Aquella llamada llegó a la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) y abrió una investigación que apuntó a dos hermanos: Roger Henríquez, alias “Caper”, y Cristian Henríquez, alias “Cristian”.

Ambos vivieron de forma ilegal en Estados Unidos, donde ya se habían vinculado a la venta de drogas.

Tras ser capturados y deportados, no abandonaron el negocio: lo trasladaron a Honduras y lo hicieron crecer.

Los detenidos en el operativo de la DLCN fueron: Roger Nahun Henriquez Peña (principal líder), Cristian Gabriel Henriquez Peña, Gloria Marina Henriquez Peña. Franco Alexi Lopez Calix y Carmen Amparo Martinez Acosta.

La red criminal del Caper en expansión

La investigación confirmó que la banda Caper operaba en Siria, Cedros, pero también en zonas de Comayagua como Esquías y Minas de Oro.

El engranaje lo completó alias “El Peludo”, su hombre de confianza, encargado de mover cargamentos de marihuana, cocaína y crack en motocicletas y vehículos registrados a terceros.

El negocio incluía algo más peligroso: la comercialización ilegal de fusiles y municiones.

La DLCN advirtió que la banda no solo abastecía de drogas, sino que también fortalecía su arsenal para blindar su operación.

Banda Caper
Las operaciones de la DLCN se realizaron tanto en Cedros Francisco Morazán y Comayagua. Foto: DLCN.

El asesinato que los delató

El punto de quiebre llegó con un asesinato. De acuerdo con las pesquisas, Roger Henríquez, alias “Caper”, ejecutó a un hombre en un ajuste de cuentas.

La frialdad con la que planeó el crimen, eligiendo el lugar y asegurando la huida, dejó claro que estaba dispuesto a eliminar cualquier obstáculo.

Ese hecho reforzó la decisión de las autoridades de actuar con rapidez. La banda ya no solo era una red de narcomenudeo: representó una amenaza directa para la seguridad de la comunidad.

La caída

La operación Caper se ejecutó con apoyo de la Policía Militar, el escuadrón canino, inteligencia C2 y la UIC. Tras semanas de vigilancia, la DLCN irrumpió en las propiedades de los Henríquez.

El resultado fue demoledor:

  • Marihuana especial: 4.459 kilos en paquetes y bolsas, era preparada en invernaderos.
  • Cocaína: 1.079 kilos fraccionados en envoltorios y frascos.
  • Piedra crack: 76 gramos listos para el narcomenudeo.
  • Armas: un fusil AR-15 y 159 proyectiles de uso prohibido.
  • Dinero: 2,109 dólares y 430,150 lempiras en efectivo.
Banda Caper.
Fueron varias viviendas que se allanaron en busca de los integrantes de la banda. Foto: DLCN.

La evidencia confirmó lo que la denuncia inicial había destapado: la banda “Caper” era un negocio de drogas y armas que ya había derramado sangre.

Tras el operativo, los hermanos Henríquez enfrentan acusaciones por delitos graves: tráfico de drogas agravado; tenencia ilegal de armas de fuego de uso prohibido y de uso comercial.

También, tenencia ilegal de municiones de uso prohibido y de uso comercial; asociación para delinquir y lavado de activos.

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Un respiro para la comunidad

En Siria, Cedros, la noticia del operativo corrió rápido. Vecinos que vivieron con temor de cruzarse con hombres armados sintieron un alivio inmediato.

Durante meses habían visto cómo la droga se volvía común entre los jóvenes y cómo la violencia crecía alrededor de la banda.

El golpe de la DLCN fue interpretado como un respiro, aunque muchos reconocen que la lucha está lejos de terminar.

La caída de la banda “Caper” dejó al descubierto un patrón cada vez más frecuente: hondureños que tras ser deportados de Estados Unidos regresan al país y refuerzan las redes criminales locales.

Para la DLCN, este caso recuerda que el narcotráfico no descansa y que solo con inteligencia, cooperación y denuncias ciudadanas se puede golpear a estas estructuras.