Siete años y seis meses de prisión: esa es la pena contra Nelvin Naín Ramos Vásquez. Una cifra que, en frío, parece cerrar un caso, pero que en realidad apenas roza la superficie de la estructura "Los Yanez" que operó durante más de una década con precisión logística y control territorial.
El expediente en su contra no está aislado, se conecta a una red mayor, donde convergen nombres, rutas y alianzas que convirtieron zonas remotas de Honduras en puntos estratégicos del narcotráfico internacional.
Porque detrás de “Los Yanez” no había improvisación, había método.
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"Los Yanez": una pista que no estaba en el mapa, pero sí en la ruta del narco
Las investigaciones de la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (FESCCO) y la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) revelan un patrón que se repitió.
Eran avionetas que cruzaban desde Sudamérica, vuelos ilegales que aterrizaban en zonas como Brus Laguna y sectores cercanos a Ebans: eran cargamentos que desaparecían tierra adentro.
No era un evento aislado, según la Fiscalía "era una operación sostenida". Desde 2018, el engranaje tomó velocidad.
Al menos 99 aeronaves ingresaron al país bajo este esquema, cada una con cargas que iban desde los 450 hasta los 1,600 kilos de cocaína.
No eran vuelos al azar: eran rutas calculadas, horarios medidos y puntos de aterrizaje previamente asegurados.
En ese tablero, “Los Yanez” jugaban un rol clave: recibir, asegurar y mover.
Tres estructuras, un mismo negocio
“Los Yanez” no operaban solos, según las autoridades compartían el mapa con “Los Piningos” y “Los Amador”.
Esas son tres estructuras que, según las investigaciones, llevaban más de diez años en el negocio, pero que encontraron su consolidación operativa en los últimos años.
Juntos, levantaron una red que combinaba aire, mar y tierra. Mientras las avionetas bajaban en pistas improvisadas, lanchas rápidas —tipo go-fast— también alimentaban el flujo desde Colombia.
La droga se acopiaba en puntos estratégicos y luego se distribuía hacia departamentos como Colón y Atlántida, donde continuaba su ruta hacia mercados internacionales.
El poder local como bisagra del narcotráfico
El caso también deja al descubierto una pieza incómoda: la conexión con el poder local.
El expediente incluye al ya fallecido exalcalde de Brus Laguna, Wilmer Manolo Wood, a quien la Fiscalía le atribuye haber recibido cargamentos y coordinado movimientos durante años.
Según las investigaciones, su papel no era menor: facilitaba la operación desde el territorio. Brus Laguna no era solo un punto geográfico, era una puerta de entrada.
Durante al menos 15 eventos documentados, se habrían recibido cargamentos en embarcaciones rápidas, además de coordinar vuelos clandestinos.
Las estimaciones hablan de al menos 30 toneladas de cocaína vinculadas a estas operaciones.

Un golpe parcial a una red que sigue mutando
La Operación “Nutos” permitió decomisos importantes: más de 50 mil dólares, más de medio millón de lempiras y armas de fuego.
Pero también dejó claro algo que se repite en cada caso de narcotráfico en Honduras: las estructuras no desaparecen, se reconfiguran.
Hoy cae un integrante, ayer cayó otro, pero las rutas siguen ahí. Porque mientras existan pistas clandestinas, costas vulnerables y territorios donde el Estado llega tarde o no llega, siempre habrá alguien listo para recibir la siguiente avioneta.
Y en ese juego, “Los Yanez” no fueron los únicos. Pero sí una de las piezas que ayudó a sostener un negocio que sigue volando bajo… y aterrizando donde nadie lo ve.
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