Las cajas parecían normales, eran bananos verdes, acomodados en filas, listos para salir desde la costa colombiana rumbo al Caribe centroamericano. El peso debía ser exacto, el color también, porque nada podía despertar sospechas. Pero dentro de aquellos cargamentos, no solo viajaba fruta, venía cocaína.

Entre los bananos iban escondidos kilos de cocaína empacados con envoltorios verdes para confundirse con la mercancía.

La ruta, de acuerdo con los testimonios presentados en corte, terminó tocando puertos hondureños.

Así se expuso durante el proceso judicial contra el hondureño Sergio Neftalí Mejía Duarte, condenado en 2018 a cadena perpetua por conspiración para traficar cocaína hacia Estados Unidos.

La historia salió a la luz no por un decomiso en Honduras ni por una captura en altamar.

Se descubrió dentro de una sala federal en Miami, cuando antiguos socios y operadores del narcotráfico comenzaron a hablar ante fiscales estadounidenses para reducir sus propias condenas.

Uno de ellos fue el colombiano Warner Broon Benítez López, quien aseguró que trabajó durante años coordinando cargamentos de droga desde Colombia hacia Honduras.

De interés: Sergio Neptalí Mejía Duarte desafió la justicia con violencia y amenazas

La cocaína escondida entre bananos

El testigo describió ante la corte cómo preparaban los cargamentos en Turbo, en la subregión de Urabá, una zona bananera de Colombia.

Según describió, las cajas debían mantener un peso específico para evitar alertas en inspecciones portuarias. “Cada caja no podía pesar más de 25 libras”, declaró.

La cocaína se introducía entre los bananos y luego equilibraban el peso con menos fruta dentro de las cajas.

No bastó solo ocultarla, también debían disfrazarla visualmente. “El empaque era verde, igual al color de los bananos”, relató el testigo ante la corte federal.

Pero la revelación más cruda llegó cuando explicó que, en muchos casos, aquellas cajas llevaban más droga que fruta. “Muy pocos bananos y principalmente kilos de coca”, afirmó durante el juicio.

testigo

La ruta hacia Honduras

Los testimonios señalaron que los contenedores salían desde Santa Marta, Colombia, y eran enviados hacia la costa atlántica hondureña.

En el juicio aparecieron nombres como Trujillo y Puerto Castilla, mencionados como puntos estratégicos dentro de la logística del narcotráfico durante aquellos años.

Según el expediente, algunos cargamentos lograron ingresar exitosamente, mientras otros fueron decomisados antes de abandonar territorio colombiano.

Uno de los envíos interceptados, según el testimonio, contenía alrededor de 2,000 kilos de cocaína ocultos entre cajas de banano.

Cómo operó la estructura

La Fiscalía estadounidense sostuvo que la organización utilizó múltiples métodos para mover droga desde Colombia hacia Centroamérica y posteriormente a México.

Lanchas rápidas, contenedores marítimos, vehículos, aeronaves y helicópteros aparecieron mencionados durante el juicio.

Los fiscales aseguraron que Honduras funcionó como un punto clave dentro de esa cadena criminal que conectó Sudamérica con carteles mexicanos y, finalmente, con Estados Unidos.

El juicio que destapó la ruta

El caso contra Mejía Duarte se ventiló en la Corte del Distrito Sur de Florida y terminó con una condena de cadena perpetua en 2018.

Durante el proceso, varios narcotraficantes convertidos en testigos describieron rutas, métodos de ocultamiento y operaciones utilizadas años atrás para mover cocaína desde Colombia hacia Honduras y México.

La defensa negó las acusaciones y cuestionó la credibilidad de los colaboradores, argumentando que buscaban reducir sus propias penas mediante acuerdos con la Fiscalía.

Sin embargo, las declaraciones dejaron al descubierto detalles que años después muestran cómo el narcotráfico se infiltró incluso entre los productos más comunes del comercio regional.

Porque detrás de aquellos cargamentos que parecían simples cajas de banano, según testigos, se desarrolló una de las rutas clandestinas de cocaína que marcó de una forma u otra la historia reciente de Honduras.

Lea también: Seis voces, una condena: así hundieron al narco hondureño Mejía Duarte