Lo que parecía una operación criminal más adquirió un matiz estremecedor al descubrirse que sus ejecutores portaban uniforme policial. Bajo la fachada de servidores públicos, policías activos, exagentes y civiles integraron La Banda del Mango, una organización que sembró el terror a través de secuestros, asaltos violentos y crímenes organizados.

La estructura operó en Francisco Morazán, El Paraíso y Choluteca, y se desarticuló parcialmente en febrero de 2025 tras meses de vigilancia e investigación por parte de fiscales y agentes del Centro Antipandillas Transnacional (CAT) adscrito a la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC).

Los secuestros los delataron

Todo se destapó a raíz de un hecho ocurrido el 13 de junio de 2022. Aquella noche, los integrantes de la banda intentaron robar una empresa de lotería electrónica en Danlí.

Pero no se trató de un simple asalto: también planearon el secuestro de un testigo protegido que trabajaba en el lugar.

Ese episodio fue clave. Permitió a las autoridades unir piezas y reconstruir una trama que involucró al menos nueve hechos delictivos.

Los delitos iban desde hurto, robo con violencia y tentativas de asesinato, hasta asociación para delinquir.

Policías y cabecillas de red criminal

Entre los señalados figuran los policías activos Elmer Renán Ávila Triminio y Roswin Adermi Zelaya Godoy, además del exinspector Juan Carlos Varela Godoy, quien llegó a ser edecán del presidente del Congreso Nacional.

A ellos se suman Carlos Humberto Sauceda Andino y Rafael Eurico Merlo Moncada, alias “Chori”, identificados como los cabecillas.

La lista es extensa: a 24 personas las acusan por su participación en los crímenes e incluyen a Francis Odiel Madariaga Reyes, Noé Sebastián Palacios Rodríguez, Gloria Herlinda Fúnez Cáceres y Pedro Edil Carías González.

Alias como “Kakaroto” también figura entre los integrantes de esta red de secuestros y delitos graves.

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La más reciente captura y los que siguen huyendo

El 4 de agosto de 2025, capturaron en la colonia Monterrey de Tegucigalpa a Noé Sebastián Palacios Rodríguez, expolicía acusado de secuestro en grado de tentativa inacabada y asociación para delinquir.

Su arresto es el más reciente de una operación que inició en febrero, cuando se ejecutaron 18 allanamientos simultáneos en los departamentos de Francisco Morazán, El Paraíso y Choluteca.

A pesar de los avances, seis miembros de la banda siguen prófugos, lo que mantiene vigente la preocupación por la red de conexiones que la estructura pudo tejer incluso dentro de las instituciones del Estado.

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Prevenir la infiltración del crimen

El caso de La Banda del Mango sacude la percepción sobre la seguridad y la justicia en Honduras.

Quienes deberían proteger a la ciudadanía se ven implicados en secuestros y crímenes organizados, lo que evidencia una grave falla institucional.

Más allá de los procesos judiciales en curso, este caso plantea un desafío profundo: restaurar la confianza pública en las fuerzas de seguridad, prevenir nuevas infiltraciones criminales y garantizar que nunca más los uniformes del Estado oculten las caras del crimen.