La inversión social en Honduras continúa enfocándose en sectores vulnerables, con programas que combinan alimentación escolar, transferencias económicas y asistencia a personas con discapacidad.

Uno de los pilares es la merienda escolar, que actualmente alcanza a más de 1.2 millones de estudiantes del sistema público.

En las primeras semanas del año lectivo, se distribuyeron más de 6,000 toneladas de alimentos, equivalentes a unos 50 millones de raciones en más de 21 mil centros educativos.

Este programa no solo busca garantizar alimentación, sino también mejorar el rendimiento académico y la permanencia de los alumnos en las aulas.

Niña hondureña con su merienda escolar.
Niña hondureña con su merienda escolar.

Equipamiento en escuelas y centros de salud

Además de la alimentación, también se ha reportado la entrega de insumos en educación y salud, especialmente en comunidades con mayores necesidades.

Escuelas han recibido computadoras, mochilas y materiales educativos, mientras que centros de salud fueron dotados con equipo básico como camillas y herramientas médicas para mejorar la atención.

Estas acciones forman parte de intervenciones puntuales que buscan reducir brechas en servicios esenciales.

Bonos para familias afectadas por el clima

En paralelo, se ejecuta el programa “Bono Unidos”, dirigido a familias del Corredor Seco que han sufrido pérdidas en sus cultivos debido a condiciones climáticas adversas.

En esta primera fase, unas 5,200 familias recibirán transferencias económicas de 6,200 lempiras, lo que representa un alivio temporal para más de 23 mil personas afectadas por la inseguridad alimentaria.

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Apoyo a personas con discapacidad

Otro de los componentes es la atención a personas con discapacidad, con la entrega de sillas de ruedas y procesos de carnetización que permiten facilitar el acceso a distintos servicios.

Más de mil personas han sido beneficiadas con este tipo de apoyo en distintas regiones del país.

Ayudas para personas con discapacidad.

Aunque las cifras reflejan un alcance amplio de los programas, el desafío sigue siendo la sostenibilidad y el impacto real en la reducción de la pobreza.