La violencia contra mujeres en Honduras volvió a mostrar su rostro más cruel este fin de semana. En apenas 48 horas, a dos hondureñas las asesinaron en sus propios hogares, en hechos ocurridos en los departamentos de Lempira y Olancho.
Estos casos elevaron a 163 las muertes violentas de mujeres en lo que va de 2025, de acuerdo con reportes oficiales y de organizaciones de derechos humanos.
Los casos de mujeres asesinadas
El domingo 7 de septiembre, en la aldea Cedros Mejicapa del municipio de Gracias, Lempira, la vida de Martha Herrera Benítez, de 21 años, quedó truncada. A ella la mataron dentro de su vivienda.
A la joven madre la atacaron desconocidos, y así dejaron en la orfandad a una niña pequeña que ahora queda bajo resguardo de familiares pero con un vacío en el corazón que jamás podrá llenar con nada.
Las primeras versiones indican que el crimen podría estar vinculado a una riña en la que su esposo participó la noche anterior y que dejó a varios hombres heridos.
Sin embargo, la investigación continúa abierta y las autoridades aún no confirman vínculos directos.
Jandy Sánchez: un ataque a balazos en Catacamas
La noche del sábado 6 de septiembre, Jandy Suley Sánchez, de entre 43 y 45 años, la asesinaron en la aldea El Culebrero, en Catacamas, Olancho.
Testigos afirmaron que dos hombres en motocicleta llegaron a su domicilio y le dispararon al menos cinco veces.
Sánchez, quien atendía un negocio en su vivienda, falleció en el interior. La mujer deja cinco hijos en la orfandad.
Hasta el momento no se determina el móvil del crimen ni si guarda relación con un ataque en el que meses atrás perdió la vida su esposo.
La violencia contra mujeres no se detiene
Los asesinatos de Martha y Jandy son apenas la muestra más reciente de una cadena de hechos que retrata la crudeza de la violencia de género en Honduras.
Apenas días antes, otras mujeres fueron encontradas sin vida en diferentes departamentos del país:
- En Tegucigalpa, Dora María Membreño, una mujer de la tercera edad, apareció muerta en una milpa con signos de violencia extrema.
- Choluteca registra a Lourdes Yamileth Flores, hallada sin vida por su hija de nueve años dentro de su vivienda.
- En Olancho, Rosa Dalila Cárcamo fue asesinada a manos de su sobrino en la pulpería donde trabajaba.
- Mientras en Comayagua, Fidelina Portillo Hernández murió apuñalada tras una discusión con una amiga.
Cada nombre, cada historia, refuerza la estadística que se acumula con frialdad: 163 mujeres asesinadas en lo que va del año.
Cifras que esconden dolor
El Observatorio de la Violencia de la UNAH y el Centro de Derechos de Mujeres (CDM) documentan la magnitud del problema.
La mayoría de las muertes se perpetraron con armas de fuego, muchas en espacios públicos, otras en las viviendas de las víctimas, lo que refleja que ni siquiera los hogares son lugares seguros.
“Son cifras que esconden familias rotas, niños huérfanos y comunidades enteras marcadas por el miedo”, advierte Merlin Eguigure, del Movimiento Visitación Padilla.
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Honduras, un país que sigue de luto por sus mujeres
Cada fin de semana, las noticias repiten la misma historia: mujeres asesinadas en circunstancias distintas, pero con un mismo patrón de violencia.
La muerte de Martha y Jandy recuerda que detrás de cada caso hay una vida interrumpida y un círculo familiar que reclama justicia.
La cifra de 163 mujeres asesinadas en 2025 es más que un número: es la evidencia de un mal que crece y que desnuda la urgencia de respuestas reales.
