Cada hora un niño es víctima de abuso sexual o de un intento de agresión en Honduras. Sin embargo, las denuncias llegan con mucha menos frecuencia: una cada cuatro horas y 52 minutos, según datos citados por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf).
A ese panorama se suman 12 casos recientes de menores víctimas de trata que requirieron intervención de la institución y más de 3,000 niños y adolescentes que permanecen bajo protección del Estado.
Llegan por abuso, violencia, abandono y otras formas de vulneración de sus derechos en sus hogares.
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Cada hora un niño: el abuso sexual que no se detiene
Las denuncias no reflejan toda la realidad, mientras los registros oficiales indican que una agresión sexual contra menores se denuncia aproximadamente cada cuatro horas y 52 minutos, los casos que realmente ocurren serían mucho más numerosos.
La diferencia entre ambas cifras tiene una explicación dolorosa: miles de víctimas guardan silencio.
Muchos niños no denuncian por miedo, amenazas, dependencia emocional de sus agresores o porque simplemente no comprenden que son víctimas de un delito.
Esa barrera convierte al abuso sexual infantil en una de las formas de violencia más difíciles de detectar y combatir.

Los casos de trata que lograron salir a la luz
Dentro de ese escenario, la Senaf reportó 12 casos recientes de menores víctimas de trata de personas que se denunciaron.
Sin embargo, las autoridades advierten que la cifra representa únicamente los expedientes en los que se solicitó apoyo estatal y no la totalidad del fenómeno.
Entre las modalidades figuran situaciones extremas en las que padres entregan o venden a sus propios hijos.
Esa es una práctica que refleja el nivel de vulnerabilidad de un niño, los que viven bajo amenazas en su propio hogar.
Para la institución, esos casos son apenas una muestra de una problemática mucho más amplia que permanece oculta en numerosas comunidades del país.
Islas de la Bahía bajo alerta
Uno de los focos de preocupación señalados por la Senaf es Islas de la Bahía y según la Senaf, la región enfrenta una situación especialmente delicada por la trata de menores, el abuso sexual y otras formas de explotación.
Las denuncias que llegan a las autoridades muestran un problema que durante años permaneció oculto y que ahora comienza a salir a la luz.
Más de 3,000 niños bajo protección estatal
La magnitud de la crisis también se refleja en otra cifra, más de 3,000 niños y adolescentes permanecen bajo custodia de la Senaf debido a distintas situaciones de vulneración de derechos.
La mayoría de los casos se relacionan con abuso sexual, violencia física, maltrato psicológico, abandono y otras circunstancias que obligaron al Estado a intervenir para garantizar su protección.
Entre ellos también figuran menores con enfermedades o discapacidades que fueron abandonados por sus propios padres, incluso en espacios públicos.
La herida más profunda
Detrás de cada expediente de un niño hay una historia que pocas veces se cuenta: crecieron donde debían sentirse seguros y terminaron encontrando violencia.
Menores que los abandonaron quienes debían protegerlos. Víctimas que muchas veces conviven con el miedo incluso después de ser rescatadas.
Por eso, para las autoridades, el desafío no pasa únicamente por perseguir delitos, sino por romper el silencio que los mantiene ocultos.
Porque mientras una denuncia tarda casi cinco horas en llegar, la agresión contra un menor, según la Senaf, ocurre cada sesenta minutos en algún lugar de Honduras.
