Era el responsable de la sucursal de Koriun Inversiones en Choluteca, y también uno de los beneficiarios directos del esquema Ponzi que arrastró a más de 35,000 hondureños.
Gustavo Flores Carbajal no solo tenía acceso a los fondos: los manejó como propios. Según la Fiscalía Especial Contra el Crimen Organizado (Fescco), Flores movió L.52,482,170 a cuentas personales sin justificación alguna.
Dinero que no le pertenecía. Dinero que miles de personas, en su mayoría de clase trabajadora, habían confiado a Korium con la promesa de una rentabilidad imposible.
La caída del castillo Ponzi
Korium ofrecía un rendimiento semanal del 5 %, el equivalente a un 20 % mensual, lo que hacía que los inversionistas creyeran que en cinco meses tendrían de regreso su dinero, y más.
La promesa era tan tentadora como irreal. En realidad, el modelo era una estafa piramidal: los nuevos ingresos eran usados para pagar a los antiguos inversionistas, hasta que colapsó.
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) fue la primera en encender las alarmas.
Las inspecciones realizadas en enero de 2025 revelaron falta de documentación legal y financiera que justificara la operación de Korium.
La red detrás de Koriun
Con la reciente captura de Gustavo Flores, el Ministerio Público sigue cerrando el círculo alrededor de esta red. Ya están tras las rejas:
- Iván Abad Velásquez Castro, gerente general de Korium.
- Esmeralda Gavarrete, esposa del gerente.
- Marco Abel Villeda Galdámez, otro implicado clave.
Todos enfrentan acusaciones por lavado de activos y captación ilegal de fondos, delitos que podrían acarrear penas significativas debido al impacto económico y social de sus actos.
Miles de víctimas y una confianza quebrada
El caso Koriun no solo deja pérdidas económicas; genera una profunda herida de desconfianza.
Muchos de los afectados invirtieron lo poco que tenían, convencidos de que aseguraban su futuro. Hoy, solo quedan incertidumbre, deudas y procesos legales que avanzan lentamente.
Flores Carbajal representa una pieza más del rompecabezas criminal que convirtió el sur del país en otro epicentro del fraude.
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El caso aún no cierra
Con cada captura, el Ministerio Público reconstruye cómo opera este esquema fraudulento que amenazó incluso la estabilidad financiera nacional.
Pero el reto no solo es judicial: también es social. Devolver la confianza en las instituciones, proteger a los inversionistas y castigar a los culpables será la única forma de cerrar este capítulo.
Y aunque Gustavo Flores ya está bajo custodia, la pregunta de fondo persiste: ¿cuántos más usaron el dinero de los hondureños como si fuera propio?
