Doce días después de la masacre que dejó 20 personas asesinadas en una finca de palma africana en Rigores, Trujillo, Colón, las autoridades hondureñas confirmaron la captura del primer sospechoso vinculado al crimen que conmocionó al país.
El viceministro de Seguridad, Rommel Martínez informó que el detenido sería uno de los principales líderes y presunto autor material de la matanza ocurrida el 21 de mayo en la comunidad de Rigores.
El presunto líder de la masacre fue capturado por agentes de seguridad en la ciudad de La Ceiba, Atlántida, durante un operativo ejecutado tras varios días de seguimiento e inteligencia.
El detenido, se identificó como Alexis Molina Mencía, conocido con el alias de “El Gato Negro”, fue capturado en posesión de armas de grueso calibre, según informaron las autoridades.
Los investigadores lo consideran una pieza clave dentro de la estructura criminal señalada de ejecutar la masacre de Rigores, que dejó 20 personas asesinadas en Trujillo, Colón.
Mientras continúan los operativos para ubicar a otros seis hombres ya identificados por las investigaciones.
Martínez, aseguró que el caso forma parte de una estructura criminal ligada a conflictos históricos en la zona del Aguán.
“Es un caso muy complejo que deriva de un conflicto antiguo en la zona y al final se han dado pasos firmes, aterrizado como un logro de la Policía”, declaró el funcionario.
El viceministro indicó además que será un juez con jurisdicción nacional quien determine si el sospechoso capturado será trasladado a San Pedro Sula o permanecerá bajo resguardo en la zona.
“Las investigaciones avanzaron y tenemos al que lideró este ataque. Hay allanamientos en curso y operaciones a nivel nacional. Clave ha sido la colaboración de las personas en este caso”, agregó.
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Rigores y una investigación marcada por obstáculos
Las investigaciones avanzaron en medio de múltiples dificultades. Cuando las autoridades llegaron al lugar de la matanza, la escena criminal estaba alterada, debido a que varios cuerpos fueron retirados por supuestos familiares y trasladados hacia distintas viviendas de la comunidad.
Ante esa situación, el Juzgado de Letras Penal de Trujillo autorizó la exhumación de las 20 víctimas para fortalecer el proceso investigativo y reconstruir con precisión cómo ocurrió la ejecución múltiple.
La Secretaría de Seguridad sostiene que el conflicto agrario en el Bajo Aguán ha dejado 446 personas muertas de forma violenta entre 2014 y abril de 2026, una cifra que refleja la dimensión de la violencia que sigue golpeando esta región del país.
La masacre que estremeció a Honduras
La tragedia ocurrió dentro de una galera donde funcionaba la iglesia Tierra Prometida.
Las víctimas, en su mayoría campesinos, iban a su jornada laboral cuando varios hombres armados ingresaron por la parte trasera de la finca.
Los hombres armados los sometieron y comenzaron a dispararles sin mediar palabra, informaron autoridades.
El Ministerio Público confirmó que la cifra oficial de fallecidos ascendió a 20 personas: 15 hombres, tres mujeres y dos menores de edad.
La brutalidad del ataque convirtió este hecho en una de las peores masacres registradas en Honduras en los últimos años.
Entre las escenas más dolorosas estuvo el entierro de las hermanas María Linda, Mirza y Rosa Rodríguez.
Eran tres jóvenes trabajadoras asesinadas mientras buscaban el sustento para sus familias.
Rigores exige respuestas
Aunque la captura del primer sospechoso representa un avance importante, la atención ahora está puesta en los otros seis hombres identificados por las autoridades.
Para las familias de las víctimas, la justicia no estará completa mientras todos los responsables sigan libres.
Rigores continúa atrapado entre el miedo, la sangre y la impunidad, en una región donde la violencia agraria deja historias que golpean a Honduras.
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