Detrás de una taza de café, un té de limón o un chocolate hay historias de esfuerzo, decisiones y metas por cumplir.
Helena Isabel Cálix, Ramón Reyes y Edwin Aguilar comparten en El Dato, con José Luis Moncada, cómo han desarrollado sus marcas y qué necesitan para seguir creciendo.
La Casona Hondureña: de la industria al emprendimiento
Antes de fundar La Casona Hondureña, Helena Isabel Cálix Luque acumuló más de 15 años de experiencia como gerente de calidad en empresas manufactureras, entre ellas Kimberly-Clark, Hanes y Gildan.
En 2001 adquirió una propiedad en El Merendón, donde comenzó a cultivar café, cacao, árboles frutales y flores. Ese vínculo con la naturaleza se convirtió, años después, en la base de su negocio.
En 2019 nació La Casona Hondureña. Ese mismo año se incorporó al Bazar del Sábado, donde continúa compartiendo con el público su oferta de café, chocolate, miel y otros productos.
Mozo Café: una tradición familiar que cruza fronteras
Ramón Reyes y su esposa, Geydi Murillo, fundaron Mozo Café con raíces en la tradición cafetalera de una familia de Berlín, Atima, Santa Bárbara.
Las primeras parcelas familiares dieron origen a la Finca El Ocotal. La cuarta generación retomó ese legado y fortaleció los cultivos y los procesos de poscosecha para desarrollar una marca propia.
En 2019 formalizaron IGLOCAFE y crearon Mozo Café. En 2022 comenzaron a darse a conocer en el Bazar del Sábado y posteriormente abrieron un Coffee Bar en Plaza Calpules.
Con experiencia en exportaciones y envíos de café verde a Suiza y Estados Unidos en 2025, Reyes busca consolidar la marca y ampliar su alcance internacional.
Pachi: comenzar con una deuda y salir adelante
Edwin Rolando Aguilar Pineda inició su emprendimiento con una deuda. Pagarla le costó esfuerzo, pero logró hacerlo gracias a su negocio.
De esa experiencia surge su consejo para quienes desean emprender: prepararse y disponer de capital para comenzar.
Licenciado en Administración de Empresas y con un diplomado en Planificación y Logística, Aguilar fundó Inversiones Pachi en enero de 2012 en San Pedro Sula.
Su producto inicial fue el té negro sabor a limón. Con el tiempo amplió su oferta con café orgánico, miel orgánica y agua purificada en presentación de 500 mililitros.
Con 14 años de trayectoria, Pachi se suma a estas historias de talento sampedrano que muestran cómo una idea puede convertirse en un negocio y abrir nuevas oportunidades.
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