Este sábado 16 de agosto, San Pedro Sula vivirá una escena poco común: miles de personas avanzarán por las calles en silencio, en oración, sin gritos ni pancartas partidarias. Solo plegarias. Solo banderas blancas. Solo fe. Así lo llaman: una caminata de oración por Honduras.

Convocada por la Arquidiócesis de San Pedro Sula y la Confraternidad Evangélica, esta jornada será, según sus organizadores, un acto profundamente espiritual.

“No es plantón ni marcha. Es una caminata como la del pueblo de Israel: con esperanza, buscando escuchar la voz de Dios”, explicó el padre Luis Estévez, vocero de la Iglesia Católica.

Junto a él, el canciller Gustavo Fuentes y el pastor Denis López detallaron que esta acción no responde a ninguna agenda política, sino al deseo de elevar un clamor conjunto por la vida, la familia y la democracia.

Caminata, un pueblo que ora

La caminata comenzará a las 2:00 p. m. desde el Monumento a la Madre, avanzará por la Circunvalación y la primera calle, hasta llegar al Parque Central.

La jornada arrancará con una oración dirigida por Monseñor Michael Lenihan, seguida por la entonación del Himno Nacional y cantos de alabanza.

“Vamos a caminar como hermanos, como cristianos, como pueblo de Dios. Porque Honduras necesita más oración que confrontación”, señaló el canciller Fuentes.

El lema que los guiará será: “Por el bien de nuestra amada Honduras, como cristianos caminamos por la vida, la familia y la democracia”.

Orarán por las víctimas de la violencia, por las madres solteras, los niños abandonados y los hogares rotos. Orarán también por una democracia respetuosa, donde impere la justicia y la dignidad humana.

Ni banderas ni campañas: solo paz

Uno de los mensajes más firmes lanzados por los organizadores fue el llamado a no politizar la caminata.

“Pedimos a quienes están en campaña que no utilicen este espacio. No queremos camisetas partidarias ni banderas políticas. Que nadie convierta esto en algo que no es”, enfatizó el padre Estévez.

La única bandera visible será la azul y blanco de Honduras, símbolo patrio de unidad. Y los únicos colores permitidos serán los de los banderines blancos, que significan paz.

“Es un acto para exaltar a Dios, no para alzar consignas”, recalcó el pastor Denis López.

Más de 150 iglesias evangélicas confirman su participación. Desde diferentes barrios y municipios llegarán fieles para unirse al clamor colectivo.

Lea también: Caminata de oración por Honduras y su democracia recibe apoyo internacional

Un día de fe y esperanza para Honduras

Los líderes cristianos creen que el 16 de agosto marcará un momento especial. “Será un día de fiesta espiritual, donde el pueblo orará como uno solo”, dijo el pastor López.

Al final del recorrido, se leerá un comunicado conjunto de la Conferencia Episcopal y la Confraternidad Evangélica, y se entonarán canciones por la paz.

“Creemos que Dios será el primero en escucharnos”, expresó con convicción López. “No buscamos confrontar, ni defender colores. Solo queremos tocar el corazón de Dios para que transforme a esta nación”.

En medio del ruido de la política, del dolor que deja la violencia, y de la fragmentación social, esta caminata se presenta como un respiro. Una pausa. Una súplica colectiva.

Porque Honduras también puede caminar con fe. Sin banderas. Sin gritos. Solo con esperanza.