Casi una semana después de acabar con la vida de su esposa, Daniel Antonio Meraz Cáceres, decidió hacer caso a los consejos de su padre y entregarse de manera voluntaria antes las autoridades policiales.

Fue el pasado miércoles 3 de junio que el hombre acabó con la vida de la enfermera Elvia Mercedes Gómez López, de 30 años, dentro de su casa de habitación en la colonia Santa Fe, en el municipio de San Manuel, Cortés, norte de Honduras.

Tras esto, el joven huyó con rumbo desconocido, sin embargo, fue este martes 9 de junio que decidió entregarse de manera voluntaria a la Policía Nacional y responder por su delito.

"Hay que hacer notar la participación del señor padre del sospechoso, porque aconsejó a su hijo para que se entregara voluntariamente", indicó el feje regional de la Dirección Nacional de Investigaciones (DPI), César Ruíz.

momento de la captura de Daniel Meraz, hombre acusado de matar a la enfermera Elvia
Momento en que Daniel Meraz era trasladado a las instalaciones policiales. Foto: Noticieros Hoy Mismo

Fue de esa manera que, un amigo de la familia Meraz realizó una llamada a la DPI y reveló que Daniel estaba en un municipio al norte de Cortés.

"Se logró ubicar a esta persona, se le requirió, se hizo la inspección corporal, se procedió a colocar los aros de seguridad y a trasladarlo a estas instalaciones", explicó.

De igual manera, el funcionario aclaró que, hasta este momento, Daniel solo está requerido de manera fiscal y, se está a la espera del documento oficial de la aprehensión judicial.

Por su parte, el progenitor del joven afirmó a través de un medio local que, tanto él como su hijo, cumplieron con su promesa de entregarse y hacerse cargo de sus delitos.

"Hice una promesa de entregar a mi hijo y cumplí, mi hijo cumplió con su promesa de entregarse voluntariamente", dijo desde Estados Unidos.

¿Qué motivó el crimen de la enfermera?

Ruíz reveló que, de manera preliminar, se maneja que el crimen estuvo motivado por el "escalamiento de la violencia entre la pareja".

"Parece broma, pero, una mala mirada, un grito o un empujón y si este tipo de situaciones se dejan pasar por cualquiera de las dos partes, escalan de forma tal que el resultado es el que estamos viendo en este caso", aseveró.

Asimismo, detalló que de acuerdo con las pruebas testimoniales, los análisis de los videos y las mismas declaraciones, no existe evidencia de que haya "involucramiento de un segundo o un tercero".

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