Las autoridades policiales capturaron a horas de la mañana de este viernes a dos jóvenes sospechosos de participar en la masacre que cobró la vida de tres estudiantes menores de edad en El Progreso, Yoro.
Las víctimas fueron identificados formalmente como Geral Isaac Padilla Castro, Jonathan Joel Hernández Moreno y Carlos Daniel Vásquez Suazo, todos menores de 15 años.
Los entes de seguridad ejecutaron al menos cuatro allanamientos simultáneos en sectores estratégicos de la ciudad como parte de las acciones urgentes para esclarecer el triple asesinato.
El operativo conjunto responde a la indignación social provocada por el crimen contra los alumnos del Instituto Perla del Ulúa, quienes sufrieron una emboscada criminal a principios de esta semana.
Allanamientos y detención de los sospechosos
Los agentes de investigación concentraron los operativos de búsqueda en la colonia 2 de Marzo y en el sector conocido como La Magandí. En estos puntos, las fuerzas del orden requirieron a los dos sospechosos, decomisándole a uno de ellos una bicicleta que servirá como evidencia técnica dentro del proceso judicial.
Por consiguiente, los técnicos del Ministerio Público evalúan las vestimentas y los indicios encontrados en la escena de las capturas para fortalecer el expediente.
Adicionalmente, los entes investigativos vinculan preliminarmente a ambos detenidos con las operaciones logísticas y de sicariato de la estructura delictiva Pandilla 18, grupo que mantiene una fuerte disputa territorial en la zona.
Masacre en El Progreso, Yoro deja a tres estudiantes muertos
La hipótesis de la emboscada contra los menores
En relación con el móvil del hecho, las indagaciones policiales indican que los agresores interceptaron a las víctimas el pasado martes en un callejón de la colonia Suazo Córdova.
Los tres adolescentes se conducían a bordo de una sola motocicleta al momento de salir de una actividad recreativa denominada “tarde de ropa de color”, razón por la cual no vestían sus uniformes escolares.
Por lo tanto, los sicarios aprovecharon la vulnerabilidad de la zona para dispararles de forma directa y huir con rumbo desconocido. Familiares y compañeros de estudio sepultaron el pasado jueves los restos de las víctimas.

