La caída del hombre que durante años burló a toda Costa Rica terminó en una finca, pero la historia que deja tras su captura cruza fronteras.
Alejandro Arias Monge, alias "Diablo", no solo era el criminal más buscado del país vecino; para las autoridades estadounidenses dirigía una estructura que trasladó cargamentos de cocaína desde Colombia utilizando a Honduras como uno de los principales corredores hacia México y, finalmente, Estados Unidos.
Después de más de una década prófugo, Arias Monge fue capturado este 24 de julio de 2026, en Sarapiquí.
Se movilizó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ), a la Fuerza Pública costarricense y hasta a la Administración para el Control de Drogas (DEA), que ofreció una recompensa de $500,000 por información que permitiera localizarlo.
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"Diablo": el narco que convirtió a Honduras en parte de su ruta
Para la DEA, el alias "Diablo" no era un delincuente común, las investigaciones sostienen que conspiró con distintas organizaciones del narcotráfico para mover cargamentos de cocaína de varios cientos de kilogramos desde Colombia.
El recorrido, según la agencia estadounidense, atravesó Costa Rica, Honduras y Guatemala, antes de llegar a México con destino final al mercado estadounidense.
Ese detalle coloca su historia bajo el radar hondureño. Mientras en Costa Rica lo perseguían por homicidios, robo agravado, legitimación de capitales y narcotráfico, las autoridades estadounidenses lo vincularon con una red regional cuya logística dependía de varios países centroamericanos.
El hombre detrás del alias
Nacido el 19 de septiembre de 1984 en Guápiles, Pococí, Arias Monge tiene 41 años y es padre de tres hijos.
Su nombre comenzó a ganar notoriedad pública en 2021, cuando el entonces ministro de Seguridad de Costa Rica denunció la guerra entre la organización del "Diablo" y otra estructura criminal liderada por un sujeto conocido como "Pechuga".
La disputa por el control del narcotráfico en Pococí, Guácimo y Sarapiquí convirtió esas zonas en escenarios de asesinatos, emboscadas y ataques armados que obligaron al Gobierno costarricense a reforzar la presencia policial.
Desde entonces, dejó de ser un expediente policial para ser uno de los hombres más temidos del país.

Una estructura señalada de sembrar terror
La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, afirmó que la organización atribuida a Arias Monge está relacionada con al menos un centenar de homicidios.
Esa es una cifra que refleja el nivel de violencia que las autoridades adjudican a la estructura.
Las investigaciones también sostienen que el grupo utilizó las redes sociales para infundir miedo.
Según la DEA, difundía fotografías de armas de alto calibre, amenazas dirigidas a ciudadanos y funcionarios, además de videos de asesinatos como mecanismo de intimidación.
En 2024, esa estrategia escaló aún más cuando salieron a la luz audios de WhatsApp en los que presuntamente ofrecía recompensas para asesinar agentes de la Fuerza Pública y del OIJ. La revelación intensificó la presión para encontrarlo.
$500,000 por un hombre
La importancia que adquirió el caso se evidenció en abril de 2025, cuando el Departamento de Estado de Estados Unidos activó una recompensa de hasta $500,000 (más de 13 millones de lempiras).
Esa recompensa era para quien diera información que condujera a la captura del "Diablo".

El cerco comenzó a cerrarse
Aunque Arias Monge logró escapar durante años, la estructura que dirigía comenzó a resquebrajarse.
El pasado 9 de julio capturaron a alias "Guato", señalado como su principal colaborador y mano derecha.
El operativo decomisó fusiles tipo AR-15 y AK-47, además de equipos de comunicación satelital que, según las autoridades, eran utilizados para coordinar movimientos y evitar ser detectados.
Meses antes, en octubre de 2024, las autoridades allanaron 35 propiedades relacionadas con la organización, aunque entonces varios de sus principales integrantes consiguieron escapar.

Los cargos que ahora enfrentará
Tras su captura, el director interino del OIJ confirmó que Arias Monge deberá responder por varios procesos judiciales pendientes.
Entre ellos está un caso por robo agravado abierto en 2020 y dos expedientes por homicidio calificado correspondientes a 2022 y 2023.
Su arresto representa el mayor golpe reciente contra una organización señalada de expandir el narcotráfico, lavar dinero y sembrar violencia dentro y fuera de Costa Rica.
Pero también expone otra realidad: las rutas del crimen organizado hace tiempo dejaron de respetar fronteras.
Y Honduras apareció, una vez más, en el mapa utilizado por una de las estructuras criminales más buscadas de Centroamérica.
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