Era un día normal de audiencias en la Corte de El Progreso, Yoro, en la zona norte de Honduras. Nadie imaginaba que, en cuestión de minutos, las balas y el pánico transformarían la jornada en una de las fugas más violentas y humillantes para las autoridades hondureñas. El 14 de febrero de 2020, Alexander Mendoza, alias "El Porky", líder de la MS-13, fue liberado por un grupo armado que dejó cuatro policías muertos.

A casi cinco años de aquel episodio, su paradero es un misterio que ni la recompensa millonaria del Gobierno de Estados Unidos ha logrado resolver.

La fuga que desató el caos

El operativo fue ejecutado con precisión. Cuatro camionetas bloquearon los accesos a la Corte. En el interior, hombres fuertemente armados dispararon sin piedad contra los agentes de seguridad que resguardaban a Mendoza.

La escena quedó marcada por la sangre de los policías caídos y los gritos de los testigos que, entre el horror, vieron cómo "El Porky" salía de la sala escoltado por sus compañeros de mara.

Testigos relataron que la farsa comenzó cuando Mendoza fue llevado ante el juez. La postura agachada de un testigo protegido y los hombres que acompañaban al líder pandillero despertaron sospechas. Minutos después, el sonido de las balas llenó el aire y la fuga se consumó.

Promesas incumplidas

"No descansaremos hasta capturarlo", declaró el entonces vocero policial Marlon Miranda horas después del hecho.

Pero la captura sigue pendiente. A medida que los años avanzan, las promesas de justicia se diluyen.

En las calles de Honduras, la figura de "El Porky" se convirtió en un fantasma que muchos dicen que está protegido por fuerzas que operan desde las sombras.

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Una veintena de hombres con armas largas simularon ser policías y militares para ingresar al juzgado en Honduras y permitir el escape de alias "el Porky", cabecilla de la MS-13.

Los nexos que lo protegen

El líder de la MS-13 no es solo un pandillero. Su poder se extiende más allá de las calles. Investigaciones en el marco de la Operación Avalancha revelaron conexiones directas con políticos y policías, muchos de los cuales fueron procesados, extraditados o permanecen impunes.

"El Porky" sabía demasiado, dice un investigador que habló con tunota.com. Su conocimiento sobre las redes de corrupción dentro del Congreso Nacional y otros organismos lo convertía en una amenaza.

El Ministerio Público lo señala como el máximo líder de la MS-13, responsable de coordinar asesinatos, secuestros y el tráfico de drogas.

Su implicación en el asesinato de las fiscales Marlene Banegas y Olga Patricia Eufragio en 2014 es solo una de las manchas de sangre en su expediente.

Recompensa millonaria, resultados nulos

Estados Unidos ofrece 5 millones de dólares (unos 125 millones de lempiras) por información que lleve a su captura.

Es uno de los diez fugitivos más buscados por el FBI y la DEA. Pero ni el incentivo económico ha sido suficiente.

Las propiedades de Mendoza en Estados Unidos han sido bloqueadas, y sus operaciones en Honduras permanecen activas desde las sombras.

"El Porky" es considerado una pieza clave en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, donde la MS-13 consolidó una red que mueve millones de dólares. A pesar de los esfuerzos internacionales, sigue libre y protegido.

Un fantasma que acecha

Cinco años después, la sombra de "El Porky" sigue proyectándose sobre Honduras. La violencia que dejó su fuga recuerda la debilidad de las instituciones y de los tentáculos de la mara que alcanzan los más altos niveles del poder.

Mientras su nombre figure en la lista de los más buscados, la pregunta persiste: ¿Dónde está Alexander Mendoza? Y lo más inquietante: ¿Lo quieren encontrar realmente?